ISBILYA. SUBASTA DE OTOÑO 2015
14/10/2015
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Ya se encuentra abierta en la casa de subastas Isbilya de Sevilla (Jesús de las Tres Caídas, 3) la exposición de la próxima Subasta de Otoño que tendrá lugar los días 21 y 22 de octubre a las 18:00 horas. En ella encontramos interesantes obras de artes decorativas, joyas y pintura antigua y contemporánea. Dentro de la sección de pintura antigua destacan dos óleos sobre lienzo del artista barroco Juan de Valdés Leal (Sevilla, 1622-1690): El Bautismo de Cristo en el Jordán (imagen superior izquierda, 95 x 71 cm) y La Virgen del Rosario con el Niño (imagen superior derecha, 166,5 x 108 cm). Este último fue realizado hacia 1670 y es propio de la etapa de madurez del artista. En él se observan con claridad sus características de estilo, sobre todo la gran soltura en su pincelada. La viva expresividad que transmite esta pintura, de extraordinaria amabilidad y belleza, aleja a Valdés Leal de los absurdos tópicos que lo relacionan con temas poco agradables. En una armoniosa composición, la figura de la Virgen sentada y ligeramente inclinada hacia delante, con una aureola de angélicas cabezas infantiles, se contrapone con la del Niño, más liviana y complementada con una serie de graciosos ángeles volanderos en movidos escorzos. Madre e hijo quedan unidos por el rosario, que cobra protagonismo al enlazar sus manos en un eje diagonal. El Niño Jesús, envuelto en una agitada capa de color rojo intenso, aparece en una actitud triunfante con la cruz como emblema de su futura muerte y resurrección. Este tema iconográfico deriva de la devoción al rezo del rosario instituido por Santo Domingo de Guzmán, fundador de la orden de los Predicadores (más conocidos como dominicos), a quien la historia cuenta que se le apareció la Virgen con una guirnalda de rosas pidiéndole que rezara diariamente y divulgara su culto. Al dorso figura una inscripción posiblemente autógrafa, que se considera como la firma del autor. También sobresalen Coronación de Santa Teresa, de Francisco Ribalta (Solsona, Lérida, 1565 - Valencia, 1628), un pequeño lienzo (imagen inferior izquierda, 23 x 17 cm) que formó parte de la exposición "Luces del Barroco. Pintura Española del siglo XVII" (Granada, 2003) y una Inmaculada (imagen inferior izquierda, 164 x 122 cm) de Juan Carreño de Miranda (Avilés, 1614 - Madrid, 1685) que se corresponde a la época barroca en la que se realizó, con las características propias del modelo popularizado por Carreño, uno de los más importantes de la escuela madrileña. Con la cabeza ligeramente ladeada y rodeada del nimbo de estrellas, muestra el pelo largo, y con contenida serenidad recoge una mano abierta sobre el pecho mientras que en el otro brazo, extendido, apoya el manto azul que porta sobre una túnica blanca, doblados ambos en abundantes pliegues, como es común en las Inmaculadas de este pintor. En la parte inferior se observa la esfera lunar apenas sugerida sobre la que se erige María, en torno a la cual revolotean ángeles portando atributos inmaculistas: espejo, rosas, vara de azucenas, palma... En la parte superior cabezas de querubines surgen de entre resplandores y fulgores amarillos y rojizos del fondo de la escena. Carreño crea este tipo con éxito, repitiéndolo abundantemente con variaciones más o menos significativas, siendo ampliamente copiado por los artistas de su círculo más inmediato hasta bien entrado el siglo XVIII. Se adjunta carta con atribución emitida por el historiador Alfonso Pérez Sánchez. |
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Por último, mencionar una Dolorosa (imagen inferior) de Bartolomé Esteban Murillo (Sevilla, 1617-1682) y taller que presenta una alta calidad y muestra con evidencia las características propias de la escuela sevillana del último cuarto del siglo XVII. Catalogada por Valdivieso, se trata de una de las numerosas repeticiones realizadas en el taller de este artista siguiendo un modelo original del maestro que hubo de tener un gran éxito entre la clientela sevillana. En ellas intervienen en principio sus colaboradores y discípulos y es finalmente el propio Murillo quien las retoca y otorga un aspecto definitivo. En origen la obra hubo de tener como compañera, en otro lienzo de igual tamaño, una imagen del Ecce Homo. Los recursos técnicos que presenta esta pieza son también propios de la creatividad de Murillo y su taller, lo que se constata en sus características compositivas, en su dibujo y en su cromatismo. La expresión de la Virgen muestra un profundo dolor que, sin embargo, está manifiestamente contenido, al tiempo que evidencia su infinita compasión por los sufrimientos de Cristo. El concepto espiritual que Murillo y su obrador dan a las composiciones de sus Dolorosas está matizado por la dulcificación del dramatismo, que traduce una contención de la expresividad doliente hacia lo recogido y sobrio. Especial interés muestra el rostro lloroso de María, configurado con rasgos totalmente juveniles en los cuales se refleja el prototipo de belleza murillesca tantas veces repetida en la producción de este artista. |
Por otro lado, dentro de la sección de escultura antigua, reseñar un interesante grupo escultórico del taller del imaginero granadino José Risueño (finales del siglo XVIII) que representa a San Cecilio Mártir, de pequeño formato (39 x 29 x 46 cm), y una pareja de figuras torcheras francesas en hierro fundido
con pátina de bronce, fundidas en Val d'Osne según
diseños del escultor francés Mathurin Moreau (Dijon, 1822 - París, 1912). Estos talleres fueron
creados en 1836 para la fabricación de mobiliario urbano y
figura de hierro fundido decorativo. Con el tiempo se convirtieron
en la mayor productora de escultura fundida en Francia.
La fundición creó sus propios modelos clásicos de esculturas,
fuentes, candelabros y otras manifestaciones ornamentales
para ser reproducidas en serie, como en el caso de esta pareja
y fueron ubicados, gracias a la exitosa política comercial de
esta empresa, en ciudades como Río de Janeiro, Buenos Aires
y París o Bilbao. Con respecto al autor, Mathurin Moreau, se conoce una exposición
en el Salón de 1848, así como una medalla de honor del
Salón en 1897. De 1849 a 1879 Moreau proporcionó
varios modelos de esculturas con fines comerciales para la
fundición francesa, de la que el artista llegó a ser uno de sus
accionistas. Estilísticamente, destaca la influencia orientalista
de los pliegues de las túnicas, con ciertos aires clásicos y a los
que el autor da mayor expresividad mediante el uso de un
tono cobrizo, en rostro, túnica y tobillos (imágenes inferiores). |
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Dentro del lote de artes decorativas, destacamos una magnífica pareja de claraboyas (imagen inferior) de cerámica procedente de Córdoba (32 x 34 y 33,5 x 36,5 cm) con interior vidriado en verde, de finales del Califato o Taifas (finales de los siglos X-XI). La extraordinaria calidad plástica de los gallones del interior parece directamente comparable con ciertas obras firmemente situadas en la época califal. El uso de estas claraboyas, aunque de época posterior, se puede contemplar en los Baños Reales del Palacio de Comares de la Alhambra. Se adjunta informe emitido por la experta Balbina Martínez Caviró. Para terminar, comentarles que la casa de subastas Isbilya de Sevilla ya acepta piezas para su próxima Subasta de Invierno, que incluirá lotes similares. La tasación de las obras es gratuita. |
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