ISBILYA. SUBASTA DE OTOÑO 2017

05/10/2017


 

 

 

Muy interesantes son varias obras de pintura antigua que figuran en la próxima Subasta de Otoño de la casa sevillana Isbilya, que tendrá lugar en Madrid (Calle Velázquez, 12) los días 25 y 26 de octubre. De Claudio Coello, por ejemplo, son los retratos de los condes de Peñaflorida (F1), realizados al óleo sobre lienzo (190 x 127 cm). Posiblemente el retrato del conde fuera ya póstumo, y la pareja de cuadros fuese encargada al pintor madrileño por la condesa viuda unos doce o trece años después de la muerte de su marido, en torno a 1679.

Se presenta también un retrato ecuestre inédito del rey Carlos II niño (F2), atribuido al madrileño Sebastián Herrera Barnuevo, que pudo haberla ejecutado hacia 1669, año en que también obtuvo el cargo de Conserje del Escorial. Hablamos nuevamente de un óleo sobre lienzo, cuyas medidas son 208 x 154,5 cm.

De Juan del Castillo, maestro de Murillo, encontramos un cuadro (F3) de la Educación de la Virgen (óleo sobre lienzo, 166 x 109 cm), tema que su más conocido discípulo, del que celebramos ahora el IV centenario, pintó años después con notable maestría y siguiendo una composición parecida a la de Castillo.

Al alemán Johann Peter von Langer, poco conocido en España, pertenece una exquisito retrato (F4) de dos jóvenes, representados entre ruinas y relieves clásicos (óleo sobre lienzo, 200 x 150 cm). Es una obra de madurez y firmada de este interesante artista neoclásico, uno de los profesores más importantes de la Academia de Múnich, de la que se convirtió en su director en 1808. Sus retratos fueron admirados entre otros por Goethe.

Por último, destacar un gran lienzo (290 x 190 cm) de Juan de Uceda sobre el martirio de San Andrés, iniciado por su maestro Alonso Vázquez, que aunque inserto aún en el manierismo se acerca al estilo más naturalista que en Sevilla introduce Roelas; otro de San Vicente Ferrer atribuido a José Risueño (85 x 63 cm), en el que se aprecia el influjo de Antonio Palomino en Granada, y un pequeño cuadro (23 x 17 cm) de Francisco Ribalta, pintado sobre tabla, que representa la Coronación de Santa Teresa por Cristo ante los ángeles.

 

 

 

Entre las obras de escultura clásica encontramos de nuevo a Risueño, en esta ocasión influyendo al anónimo escultor de un Niño Pasionario (F5) que también revela la influencia de los Mora. La talla, de notables calidades, conserva su peana original. Mide 89 cm y sin peana 63 cm.

Por otro lado, al círculo de Pedro de Mena parece pertenecer un delicado San Antonio de Padua (F6), al igual que el anterior propio de la devoción doméstica. Muestra gran finura en su rostro y un serpenteante movimiento del hábito. Mide 74 cm y se halla realizado en madera tallada, policromada y estofada.

 

 

 

Por último, entre las piezas del siglo XX se subasta una espectacular Flagelación (F7) pintada por Baldomero Romero Ressendi. Este lienzo de 215 x 213 cm fija sus referentes en el más genuino realismo velazqueño, aunque podemos apreciar una fuerte impronta ressendiana. El pintor ofrece un cuadro digno del más riguroso dibujo académico, pero una iconografía algo heterodoxa. Destacan los contrastes y reflejos de la luz, así como el extraordinario estudio anatómico de las figuras, tomadas al menos muchas de modelos del natural.

Otras piezas destacables en el apartado de arte contemporáneo son las esculturas que forman la llamada Colección Clot, encargadas en la década de 1970 a Salvador Dalí por el empresario y galerista Isidro Clot. La colección nos muestra piezas de diferentes tamaños y temáticas, pero todas ellas constituyen la más genuina muestra de la auténtica creación escultórica daliniana, con una gran fuerza creativa que muestra la madurez del artista. Algunas de ellas reflejan ideas existentes, sin embargo, en su mayor parte son totalmente originales.

 

 

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