RESTAURACIÓN DE JOSÉ MANUEL GARCÍA RODRÍGUEZ Y ÁLVARO ROBLES PARA SEVILLA
02/11/2021
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Estado final |
La Comunidad de Padres Mercedarios del convento sevillano de San Gregorio y la Fraternidad Seglar de Nuestra Madre y Señora de la Merced y San Pedro Nolasco (Fraternidad Mercedaria) aprobaron hace casi un año la restauración de Nuestra Madre y Señora de la Merced, una talla de autor anónimo perteneciente a la escuela sevillana de finales del siglo XVII o principios del XVIII a la que rinden culto las dos instituciones citadas en la céntrica iglesia de la calle Alfonso XII. Desde el pasado 12 de septiembre esta obra luce de nuevo en todo su esplendor en su altar realizado por el tallista Manuel Guzmán Bejarano. La intervención fue realizada por los técnicos José Manuel García Rodríguez (Sevilla, 1994) y Álvaro Robles Bermudo (Dos Hermanas, Sevilla, 1993). Ha podido llevarse a cabo gracias al esfuerzo de los frailes y los seglares, así como por las donaciones de numerosos fieles y varias hermandades mercedarias de Sevilla, y ha permitido recopilar interesantes datos de esta imagen de la que poco se sabía. Procedente de Marchena (Sevilla), donde parece ser que llegó a su vez desde el Convento Casa Grande de la Merced de Sevilla, la efigie de Nuestra Madre y Señora de la Merced obra en poder de los mercedarios desde 1940 gracias a la generosa donación de la familia Ternero, fecha en la que se restauró la rama masculina de esta congregación en la capital hispalense. Desde entonces ha recibido culto ininterrumpido, llegando a presidir durante varias décadas el altar mayor de su iglesia de San Gregorio Magno junto con el Cristo Yacente de la Hermandad del Santo Entierro, una obra maestra del escultor cordobés Juan de Mesa. |
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Estado inicial |
La imagen, tallada en madera de pino, policromada al óleo y con ojos de vidrio pintado, ha sufrido a lo largo de la historia varias modificaciones, siendo una de las más significativas la adición en fecha indeterminada de la cabellera de estopa y telas encoladas que cubre toda la zona craneal de la imagen. Esta intervención ocultaba gran parte del modelado de la cabeza, incluso velando gran parte de las orejas, que están completamente anatomizadas según se pudo observar gracias a los estudios llevados a cabo con rayos X. Igualmente, los análisis realizados con microscopio confirmar que la imagen cuenta con tres capas de policromías en el busto, las cuales podrían relacionarse con los estratos que conforman la original, otra realizada en 1955 por un fraile del convento, y por último la más externa y que muestra actualmente, ejecutada en la década de 1960 por el escultor e imaginero carmonense Antonio Eslava Rubio, quien además labró nuevas manos y sustituyó el cuerpo por uno de nueva factura. |
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Estado final |
La intervención se ha realizado de manera integral, actuándose en todos los estratos de la escultura de Nuestra Madre y Señora de la Merced atendiendo a los principios básicos de la restauración, como son el respeto por el original, la mínima intervención, la discernibilidad y la reversibilidad. En primer lugar, se ha procedido al cambio del cuerpo y el candelero por uno nuevo realizado en madera de pino, una pieza de mejor manufactura para garantizar la estabilidad de la efigie, debido al lamentable estado en el que se encontraba el anterior, que además, como ya se ha apuntado, no resultaba ser el original. Este proceso se ha completado con la realización de un nuevo juego de brazos en madera de cedro para garantizar la correcta consolidación de la imagen de vestir a nivel estructural. Por otro lado, se han tratado tanto el busto al completo como las manos, consolidando distintas partes que se encontraban en peligro de desprendimiento y separación, o con agresivas intervenciones anteriores. También se han fijado las capas de preparación y policromía. Esta última se ha limpiado de manera mecánica y química sin eliminar ninguna de las tres carnaciones que posee la talla. Tras su limpieza, al retirarse la suciedad acumulada, ha quedado al descubierto de nuevo la belleza de la encarnadura que realizara el artista carmonense Antonio Eslava Rubio, relacionada con las tallas de su mano. También se han reintegrado volumétrica y cromáticamente las distintas lagunas existentes en las zonas de las manos, el cabello y el cuello. Por último, se ha protegido toda la talla con un barniz final y se le ha colocado un nuevo juego de pestañas por el escultor onubense Santiago Delgado Carrera, quien ha seguido las indicaciones oportunas en todo momento para evitar diferencias significativas con las anteriores, así como cambios de expresión en la imagen. |
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Estado inicial (busto) |
Se ha de apuntar como dato de interés que el Jesús Niño que llevaba en brazos ha sido retirado. Era una obra seriada de mediados del siglo XX, de escaso mérito, que restaba calidad a la imagen de la Virgen. Además, ello ha permitido recuperar la iconografía primitiva de la talla como "Virgen de la Merced" en solitario, una de las representaciones de la patrona y protectora de los mercedarios más extendidas por el orbe católico. |
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Estado final (busto) |
José Manuel García Rodríguez tiene estudios en el grado en Conservación y Restauración de Bienes Culturales y es máster en Patrimonio Andaluz y su Proyección Iberoamericana en la Universidad de Sevilla (US). En sus primeros trabajos destacan, entre otros, las intervenciones sobre una pintura de Eduardo Cano de la Peña, propiedad de la Hermandad de la Santa Caridad (Sevilla), y sobre una imagen de San Francisco de Asís perteneciente a una colección privada. Álvaro Robles Bermudo también es egresado en Conservación y Restauración de Bienes Culturales por la Universidad de Sevilla (US). Ha llevado a cabo, hasta la fecha, trabajos de restauración sobre el retablo de la ermita de Cuarto de la Hermandad de Valme (Dos Hermanas) y el retablo de la capilla sacramental de la parroquia de Santa María Magdalena (Dos Hermanas), entre otros. |
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Estado final (busto) |
Fotografías de José Manuel García Rodríguez
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