REFLEXIONES ARTÍSTICAS E ICONOGRÁFICAS SOBRE LA TALLA DE JESÚS NAZARENO (SEVILLA)

22/03/2023


 

 
 
Foto: Pichi Gardel

 

Las tradicionales Noches Nazarenas, organizadas por la Diputación de Formación de la Primitiva Hermandad de los Nazarenos de Sevilla, Archicofradía Pontificia y Real de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Santa Cruz en Jerusalén y María Santísima de la Concepción (Sevilla), vuelven a convocar a todas aquellas personas interesadas en torno a sus titulares para seguir profundizando en el conocimiento y difusión de su historia y patrimonio.

Una de esas noches tendrá lugar el próximo viernes 24 de marzo, a partir de las 21:00 horas, en la Real Iglesia de San Antonio Abad (Calle Alfonso XII, 3), sede de dicha corporación de penitencia, y abordará el tema Reflexiones artísticas e iconográficas sobre Jesús Nazareno, Hermandad del Silencio de Sevilla, título de una conferencia que estará a cargo de José Luis Romero Torres, doctor en Historia del Arte, académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo de Málaga y de la Real Academia de Nobles Artes de Antequera.

La imagen del Nazareno de la Archicofradía del Silencio es una de las tallas más singulares de la Semana Santa de Sevilla, no solo por el hecho de ser la única que conserva la representación de Jesús llevando la cruz a cuestas en postura inversa a la habitual -recurso frecuente en el arte sacro de los tiempos de su ejecución-, sino por una serie de caracteres anatómicos y morfológicos que la hacen tan peculiar como atractiva.

Fechada en torno a los años 1608-1610, la talla del Nazareno fue atribuida hace casi veinte años por el historiador Antonio Torrejón al escultor e imaginero hispalense Gaspar de la Cueva, integrado en la órbita montañesina. Hasta entonces se asignaba a Francisco de Ocampo -discípulo directo de Martínez Montañés- y a su círculo. Celestino López Martínez incluso lo relacionó con la producción de Juan de Oviedo y de la Bandera. De confirmarse la atribución a Gaspar de la Cueva, el artista lo realizaría muy joven, ya que en 1613, cuando preparaba su traslado definitivo al por entonces virreinato del Perú, declaró tener 26 años de edad.

Entre los singulares detalles de la escultura se encuentran sus rasgos recios y subyugantes, con los ojos muy rasgados de abultados párpados, los labios carnosos y los afilados pómulos. También la enhiesta postura, el alargado cuello, los minuciosos rizos del cabello, la barba y el bigote, y las manos, muy venosas y crispadas al igual que los pies, teniendo las uñas perfectamente anatomizadas. El hecho de que se muestre tan erguido refleja la fortaleza de Jesús en los comienzos de su penosa andadura, aún no desfallecido por el esfuerzo.

A lo anterior hay que sumar enseres como la cruz rectangular del siglo XVII, labrada en madera de teca, carey y plata; la túnica bordada en hojilla de oro por Hijos de Miguel Olmo (1919); los ángeles ceriferarios que lo escoltan, atribuidos a Pedro Duque Cornejo y Roldán (siglo XVIII) y reformados por Juan de Astorga (1828); o el paso procesional, tallado por José Gil (1902) bajo diseño de José Ordóñez, alternando las partes labradas con las lisas. Valiosas piezas todas ellas que terminan de configurar la original estética del Nazareno.

 

 

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