RESTAURACIÓN DE JESÚS GUERRERO GARCÍA
Juan Antonio Patrón Sandoval (19/09/2009)
La ciudad de Tarifa venera como su Patrona a la Santísima Virgen de la Luz desde el año 1750. Venerada no sólo en la ciudad tarifeña, sino en toda la comarca del Campo de Gibraltar, Ceuta y gran parte de la provincia de Cádiz, la valiosa imagen, cuyo origen remonta la leyenda hasta la célebre Batalla del Salado en 1340, ha sido por fin restaurada en 2009 y puesta de nuevo al culto el pasado 22 de Agosto en un multitudinario acto de entronización en su ermita, situada en la campiña tarifeña, a ocho kilómetros de la ciudad. De autor anónimo, los primeros datos ciertos de la cofradía de la Virgen de la Luz la remontarían documentalmente hasta el año de 1550, si bien la talla actual responde claramente a los cánones y modelos de la escuela montañesina, sin atrevernos a atribución alguna y admitiendo su datación hacia finales del siglo XVI. |
La imagen de María Santísima de la Luz fue retirada del culto el 19 de abril de 2009, pasando a instalarse en una de las dependencias de su Santuario, adaptado con los medios necesarios para que el conservador-restaurador Jesús Guerrero García desarrollase íntegramente la intervención, evitando, por expreso deseo de la hermandad, el traslado de la venerada efigie mariana fuera de su capilla. Este joven restaurador de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) ha dado muestras de una gran profesionalidad que ahora se hacen presentes, tras cuatro meses de intenso trabajo, en la figura de la Virgen. La imagen de la Virgen de la Luz, talla completa, con semblante montañesino como se ha indicado, ha sido sometida a una severa intervención, mediante la cual se ha recuperado la estabilidad estructural de la pieza y subsanado todos los problemas y daños que, en su mayoría, venían producidos o agravados por el estado que presentaba el trazado general de sus ensambles. |
Prestando especial atención a los problemas de soporte-madera, el restaurador ha intervenido en el interior de la talla, accediendo por la zona posterior de la misma, donde se han desarrollado todos los trabajos de afianzamiento de uniones, relleno de fendas naturales de la madera, refuerzo de ensambles, consolidación de clavos y madera, extinción y prevención de ataques de insectos, etcétera. Una vez subsanados los problemas estructurales de la imagen, han sido tratados sus estratos superficiales, tanto niveles de preparación y estucos, como dorados, estofados y carnaciones, siendo esto último y su limpieza lo que más expectación ha suscitado de la restauración. Por último, se ha dotado a la escultura de una nueva peana que ha venido a sustituir a la que tenía, dañada por el ataque de insectos xilófagos y que tampoco era la original, pues es conocido que se colocó en el año 1912. Toda la ciudad de Tarifa y sus devotos, conocedores del grado de ennegrecimiento que presentaba la Santísima Virgen de la Luz -sobre todo en los últimos veinte años-, han podido comprobar los resultados obtenidos tras la limpieza, mediante la cual se ha devuelto su estética original. Siempre entendiendo limpieza, como el máximo respeto por la historia material de la misma, retirando la suciedad pero nunca la antigüedad adquirida por el propio envejecimiento de los materiales constituyentes. Ante esto, el aspecto que presenta la Santísima Virgen en la actualidad viene a mostrarla con los rostros muy remozados y llenos de calidez, gracias a los contrastes y frescores recuperados con la retirada de los depósitos acumulados de suciedad. |
Además, podemos observar la talla de la Virgen de la Luz en toda su plenitud tras el proceso de reintegración cromática, donde se muestra tal y como fue concebida por su autor, haciéndose presente el modelado y volumen de sus vestidos, así como la riqueza de sus estofados, los cuales suponían la recuperación del 85% o el 90% de la superficie ornamental de la pieza, dado el elevado desgaste generalizado que sufría y que dejaba al descubierto tanto las capas de preparación como la propia madera del soporte. Hay que señalar, no obstante, que la policromía y estofados recuperados son los correspondientes a la tercera y última restauración integral a la que fue sometida la imagen, llevada a cabo por el pintor sevillano Diego Gutiérrez en el mes de mayo del año 1726. Desde entonces, no es conocida ninguna otra intervención sobre la talla, si bien durante la intervención se ha podido confirmar que las manos del Niño Jesús no deben tratarse de las originales y que la derecha inicialmente estaba en actitud de bendecir, tal y como desvelan antiguos grabados hasta el siglo XIX. Debajo de la capa pictórica más superficial, durante la restauración se evidenció igualmente la existencia de la policromía original de la talla, de finales del XVI, la cual se ha estimado oportuno mantener oculta ante el desconocimiento de su estado de conservación y el valor que se desprendía de la policromía visible del XVIII. |
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