EXPOSICIÓN DE ANTONIO TROYA EN MÉXICO

01/12/2019


 

 

El escultor sevillano Antonio Troya participará con El modelado de la Fe por Troya en el Primer Festival de Sentidos de México que durante los días 7 y 8 de diciembre de 2019 tendrá lugar en la Hacienda Zotoluca ubicada en un altiplano del estado de Hidalgo. Este festival reunirá en México lo más destacado a nivel nacional como internacional en gastronomía, moda, cultura, belleza y arte.

El comisario de la exposición es Antonio J. López Gutiérrez, profesor de la Universidad Pablo de Olavide, y el diseño de la misma corre a cargo de la empresa sevillana Plan B bajo la dirección de Manuel Serrano Peraza.

Troya participa con diez obras confeccionadas "ex profeso" para la muestra. Todas ellas están realizadas en barro cocido con veladuras de bronce y negro con un claro guiño al material que guarda en su interior los dos volcanes que, a modo de fieles vigilantes, se divisan desde la Hacienda.

El autor modela su fe en una serie de obras marianas y cristíferas que musitan entre sus labios dos de las oraciones más utilizadas en el orbe cristiano: el Ave María y el Padrenuestro.

Las obras marianas están dedicadas a la Madre de Jesús y se agrupan en dos partes: una está basada en el Evangelio de San Lucas sobre el nacimiento de Jesús (1, 26-35) -"Dios te salve...", "Llena eres de gracia...", "Bendita tú eres..." y "Bendito es el fruto..."-, mientras que la otra son peticiones para que María interceda ante Dios, en las que ocupa un lugar especial "Santa María de Guadalupe...", "Madre de Dios...", evocando las palabras que el pontífice Juan Pablo II pronunció con motivo de su visita a estas tierras mexicanas en enero de 1999: "Nuestra Señora de Guadalupe, Madre de América, ruega por nosotros".

Respecto a las obras cristíferas, recogen cuatro de las siete peticiones dirigidas a Dios Padre a través de las representaciones escultóricas de su hijo Jesús: "Padrenuestro...", "Hágase tu voluntad...", "Danos hoy nuestro pan..." y "Líbranos del mal..." que evocan su protección y amparo.

El modelado del barro es una de las formas en las que Antonio Troya expresa sus ideas, transmite sus sentimientos y acaricia su fe. Con El modelado de la Fe por Troya el estado mexicano de Jalisco tendrá la oportunidad de disfrutar con la maestría de este joven escultor sevillano.

 

 
     
     
Padrenuestro
 
Madre de Dios
     
     
 
     
     
Llena eres de gracia
 
Líbranos del mal
     
     
 
     
     
Hágase tu voluntad
 
Dios te salve
     
     
 
     
     
Bendito es el fruto
 
Bendita tú eres
     
     
 
     
     
Danos hoy nuestro pan
 
Santa María de Guadalupe

 

La escultura es una manera de sentir la realidad que nos permite poder plasmar en ella un compendio de nuestros cinco sentidos. Un trozo de barro posibilita poder modelar una idea, sentir su latido, admirar su belleza, exhalar su olor y disfrutar de su realidad.

El estilo de las obras de Antonio Troya se encuadra dentro de la amplia producción de los grandes maestros escultóricos del Barroco: Martínez Montañés, Juan de Mesa y Pedro Roldán. Han transcurrido más de cuatro siglos desde que aparecieron las primeras obras de estos grandes artistas y aún es un estilo que perdura porque supo calar en la concepción de la belleza y sentimiento religioso de todas las épocas.

Hoy día el arte religioso del Barroco no sólo se emplaza en iglesias y conventos para recibir culto público, sino también ha extendido sus muestras a colecciones privadas donde reciben culto en la intimidad o simplemente son admiradas por la belleza de sus formas. Por ello, se trata de un arte cercano donde la obra muestra un diálogo permanente entre escultura y espectador.

Si hubiera que calificar las esculturas de Antonio Troya vendrían definidas por su facilidad para crear un vínculo especial con los fieles. Sus volúmenes y expresiones tienen su sello personal reflejado en profusas miradas penetrantes que acercan al espectador.

Su vinculación con el continente americano comenzó en 2013 con motivo de la restauración del Cristo de la Atalaya, la imagen más venerada de Panamá, fruto de la imaginería desarrollada en América por los jesuitas. Desde que devolvió a su estado original una imagen que se encontraba en mal estado, Troya ocupa un lugar de preeminencia en la historia escultórica panameña.

Fruto de ese buen hacer han sido los seis proyectos que ha desarrollado en Panamá en los últimos años, destacando el Cristo crucificado y la Virgen dolorosa (2018) que llegaron a ser el conjunto central de la muestra monográfica organizada sobre su obra en el Ayuntamiento de Sevilla (ver enlace).

Con dichas obras Antonio Troya encuentra su camino como escultor con sello propio, caracterizado por dosificar el ternurismo habitual del arte sacro sevillano en aras de una incipiente innovación escultórica. El prestigio de este joven artista sevillano ha aumentado considerablemente en los últimos años gracias a proyectos que afianzan su buen hacer y que le han abierto las puertas en una Sevilla muy exigente en el arte religioso.

 

 

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