NUEVA OBRA DE PEDRO ANTONIO FERNÁNDEZ VALCÁRCEL
Pedro Antonio Fernández Valcárcel (29/01/2012)
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Esta creación de Pedro Antonio Valcárcel se inspira en una vieja advocación mariana que la localidad cordobesa de Lucena veneraba bajo el amparo de Nuestra Señora de la O (imagen inferior), cuya ermita estaba en el popular barrio de la Calzada, encima del viejo hospital de la orden de San Juan de Dios. Era una ermita de reducidas dimensiones, parecida a la de Nuestra Seņora de la Aurora, donde se veneraba una imagen de la Virgen cuyo esplendor se perdió con el tiempo. La fachada de la ermita se trasladó a la puerta lateral de la iglesia lucentina de Santiago, y su retablo se encuentra repartido en uno de los tantos pueblos cordobeses que poseen patrimonio de Lucena, ciudad que hoy en día se honra del título de "mariana", pero que ha perdido muchos monumentos, ermitas, iglesias y tallas de gran valor artístico mientras se ocupaba de su engrandecimiento solamente a través de fábricas, bloques de pisos y extensión, ignorando todo lo que encerraba de historia y tradición. Actualmente esta antigua imagen se encuentra despojada de todo su patrimonio en un retablo lateral de la Parroquia del Carmen, barnizada, retocada, sin pestaņas y sin el rostrillo bordado en oro que poseía. Incluso ha sido despojada del Niño -el cual lucía a principios del siglo XX la titular de la parroquia en sus brazos- y de su la corona de plata, que ahora la lleva pese a sus dimensiones la Virgen del Carmen. Mirando esta secular devoción que el pueblo "mariano" dejó perder, Valcárcel se ha recreado en un antiguo grabado del aņo 1838 (imagen superior), en el que se puede observar a Nuestra Seņora de la O en su gestación o embarazo, para llevar a cabo su nueva obra: una imagen de unos 75 cm de altura, de las denominadas de canastilla, con la cabeza, las manos y el Niņo modelados en terracota. La Virgen tiene una serena expresión de dulzura y expectación ante el embarazo, representado mediante un resplandor tipo relicario a la altura del vientre, en el que observamos al Divino Infante. Con esta creación se pretende recuperar una devoción tan olvidada como importante para la historia de Lucena. |
Nota de La Hornacina: acceso a la galería fotográfica de la obra a través del grabado que encabeza la noticia.
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