RESTAURACIÓN DE LA LUZ DE LAS IMÁGENES PARA VALENCIA

09/01/2012


 

 

Este tipo de esculturas sacras que representan al dominico valenciano San Vicente Ferrer, centradas en su infancia, se deben al hecho, según plasman sus biógrafos, de que a la edad de nueve años ya realizó un milagro al sanar unas llagas a un niño de cinco.

Dadas las características formales de la escultura, su delicado trabajo y el detalle de la talla, esta pequeña obra se atribuye al escultor e imaginero barroco valenciano José Esteve y Bonet (1741-1802), el cual sobresalió en su momento por la gracia de sus representaciones infantiles. En este caso, además, se trata de una escultura de dimensiones reducidas, pues tan solo mide 61 cm de altura.

En el momento en el que los técnicos de La Luz de las Imágenes abordaron la restauración de esta pieza, la obra se encontraba fragmentada en varias partes, como consecuencia fundamentalmente de los cambios de temperatura y humedad, que también habían afectado a la estabilidad de la preparación y habían ocasionado pérdidas de la película pictórica. Igualmente se había visto afectada la estabilidad de la plata corlada, imitando al oro, que ornamenta algunas de las partes de la escultura y habían aparecido óxidos que provocaban la perdida de adherencia y distorsionaban la estabilidad de la escultura.

Tras un largo y complejo proceso de restauración a cargo de la Fundación de la Comunidad Valenciana La Luz de las Imágenes, la pieza ha sido devuelta la Iglesia de San Martín de Valencia, de donde procedía.

 

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