INTERVENCIÓN DEL INSTITUTO DE RESTAURACIÓN DEL PATRIMONIO (IRP)

05/02/2016


 

 

La restauración de la Parroquia de San Nicolás de Bari y San Pedro Mártir de Valencia -coordinada por la experta Pilar Roig, investigadora del Instituto de Restauración del Patrimonio (IRP), Instituto Universitario de Investigación de la Universitat Politècnica de València (UPV)- es una de las intervenciones arquitectónicas y pictórico-ornamentales más importantes realizadas hasta la fecha a nivel internacional, tanto por la magnitud de la obra que ha sido restaurada como por las técnicas empleadas en la misma.

Este trabajo, que fue presentado ayer a los medios y hoy será bendecido a las 20:00 horas, ha sido coordinado por la UPV, con la colaboración de la parroquia y el apoyo de la Fundación Hortensia Herrero. La obra constituye un gran avance en el mundo de la restauración, ya que se han abierto unos caminos nuevos de investigación y se han aplicado con éxito, usando nuevos productos y nuevas tecnologías.

La superficie de 1904 metros cuadrados restaurada en la iglesia de San Nicolás es más grande que la realizada en la Capilla Sixtina. Precisamente ha sido Gianluigi Colalucci, director de la última restauración que se llevó a cabo en la Capilla Sixtina de El Vaticano, quien ha asesorado los trabajos de restauración en Valencia.

Junto a las pinturas de la única nave del templo de San Nicolás -una construcción de origen gótico con profusa decoración barroca, situada en el populoso barrio valenciano del Carmen-, se han restaurado las capillas, las fachadas, las vidrieras y se han reconstruido las cubiertas para proteger el edificio y las pinturas.

 

 
 

 

Para el proyecto, el equipo del Instituto de Restauración del Patrimonio (IRP) de la UPV realizó en primer lugar cuatro meses de estudios previos y, posteriormente, dos años para la intervención pictórico-escultórica y ornamental de la bóveda, pilastras y paramentos de la nave central.

Las obras han permitido sacar a la luz el original de Dionís Vidal diseñado por Antonio Palomino: unos frescos de gran calidad técnica y belleza cromática relacionados con la vida de los santos titulares del templo, así como aspectos desconocidos de este conjunto, caso de la pintura mural situada sobre el dintel de la puerta oeste, totalmente revestida bajo una capa de cal, y que ahora se ha recuperado en su totalidad.

Para la recuperación de los frescos, se utilizaron los últimos avances tecnológicos aplicados al campo de la restauración, como rayos láser para la recuperación de zonas más resistentes a la limpieza, ultravioletas e infrarrojos que han permitido comprobar si había repintes o no, microemulsiones y geles quelantes. Además, se han aplicado tratamientos de biolimpieza como la aplicación durante cuatro horas de una solución bacteriana sobre papel japonés y una temperatura de 25 grados que aseguraba la actividad metabólica de las bacterias en las zonas donde habían colas de gelatina.

Durante el proceso se han aplicado técnicas para la conservación preventiva y el mantenimiento de los frescos con sensores para controlar la temperatura y humedad. Al finalizar, estos sensores han quedado instalados para el mantenimiento preventivo. En total, el equipo del IRP de la UPV ha invertido más de 41.400 horas de trabajo y ha empleado, entre otros, la friolera de 6.000 hojas de papel para la fijación de las pinturas, 10.000 litros de agua destilada, 100 kilos de algodón y 500 pinceles.

También se ha realizado la consolidación arquitectónica, se han intervenido los ventanales de la nave con un accionamiento eléctrico que mejora la ventilación de la iglesia y la conservación de los frescos, y se ha sustituido la iluminación por un sistema de lámparas led que no supone una distorsión de los colores de la pintura.

 

 

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