RESTAURACIÓN DE ANTONIO VARGAS

29/08/2007


 

 

 

El taller de Antonio Vargas llevará a cabo la restauración del manto color salmón de la Virgen del Valle, titular de la congregación religiosa de las Hijas del Sagrado Corazón (Sevilla). Dicho manto fue regalado a la imagen por los Duques de Montpensier, mecenas de las cofradías sevillanas en el siglo XIX.

De sobra era conocida la devoción que tenía la Virgen del Valle en la capital hispalense por los numerosos devotos que iban a visitarla a la antigua Iglesia del Valle, perteneciente por aquel entonces a las Hijas del Sagrado Corazón y hoy en día propiedad de la Hermandad Sacramental de los Gitanos. De igual manera, no era tan conocido su inmenso ajuar, rico en ornamentos y ternos, dentro del cual destacan dos de piezas de gran valor y antiguedad.

Una de ellas es el conjunto celeste bordado en plata, regalo del rey Carlos III, que la imagen sigue usando para sus cultos anuales. Está formado por saya, manto y traje del Niño Jesús que porta la imagen mariana, todo ello compuesto por una cenefa de bordado milimétrico, con hilos de plata en canutillo. Las técnicas empleadas en su ejecución no existen hoy en día en el arte del bordado sevillano. Como curiosidad, comentar que la tela con la que se confeccionó la prenda procede del traje de pedida de la reina María Amalia de Sajonia, esposa de Carlos III.

Otra joya que custodian los armarios de la congregación es la pieza que nos ocupa, regalo como hemos dicho de los Duques de Montpensier. Al igual que el anterior, se compone de saya, manto y traje del Niño Jesús. Debido a su mal estado, las religiosas han confiado en el taller de Antonio Vargas para su restauración y posterior pasado a nuevo tejido ya que el actual se encuentra en muy malas condiciones.

Segun comenta Vargas a La Hornacina, "es obra anonima, desconocemos el obrador o las manos de quien pudiera haberlo realizado, pero la obra en sí es una maravilla, el bordado está en muy buenas condiciones para la epoca en que se hizo, habría que realizarle una limpieza para eliminar la suciedad de los años y ya de por sí no desapareceria del todo, pues ha sido realizada en hilo de oro entrefino, que con el paso del tiempo oscurece mas pronto que el oro fino. Se pasaría a un nuevo tejido, en este caso moaré de la misma tonalidad o parecida, ya que el color de la tela originaria (raso de seda color salmón) ha desaparecido; eso sí, respetando al cien por cien el diseño original".

En definitiva, una joya del patrimonio sevillano, realizado expresamente para una de las grandes devociones gloriosas de la ciudad, que felizmente se vuelve a recuperar para las generaciones venideras.

 

 

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