NUEVA OBRA DE JUAN VEGA ORTEGA

15/04/2011


 

Galería de Fotos

 

La Virgen está representada hasta la altura del pecho, con la mirada levantada y el rostro cubierto de lágrimas. Lleva toca blanca que cae sobre el pecho en zigzagueantes pliegues y manto azul con vueltas grisáceas. Ambos colores, blanco y azul, son típicos de la iconografía y aluden a la pureza y a la espiritualidad, respectivamente.

Esta imagen no refleja ningún episodio de la Pasión de Cristo en concreto. Puede estar en cualquier momento, ya sea en la Calle de la Amargura, implorando al Padre consuelo, o en la Vuelta del Sepulcro, lamentando un destino que, casi desde un primer momento, le fue profetizado por Simeón. Quizás su mejor ubicación sea a los pies del Crucificado, asistiendo a sus últimos instantes de vida con la compañía de San Juan, formando esa composición popularmente llamada Stabat Mater. Es indiferente, pues lo que el artista malagueño busca con esta obra no es plasmar un pasaje determinado, sino el sufrimiento de una Madre cualquiera. Un dolor sordo y ciego, carente de toda concesión. El dolor de quien no soporta la dramática despedida del Hijo atrozmente ajusticiado.

A través de la imagen superior tienen acceso a más fotografías de una obra con la que Vega Ortega reinterpreta los bustos de maestros granadinos como Mena o Mora. Ha sido labrada en barro cocido y policromado expresamente para la exposición monográfica Semblantes de la Pasión, anunciada por La Hornacina el pasado 13 de Marzo.

 

Noticia Relacionada en este

 

Volver         Principal

www.lahornacina.com