RESTAURADA LA PORTADA MÁS ANTIGUA DE LA CATEDRAL VIEJA DE VITORIA

10/06/2021


 

 

En la plaza de Santa María, una lona colocada hace dos años cubría una de los laterales de la Catedral Vieja de Vitoria. Desde el pasado 7 de mayo, tras dos años de trabajos de restauración (ver enlace), la portada de Santa Ana, la más antigua de la Catedral de Santa María de Vitoria, vuelve a a poder contemplarse.

Pasado este tiempo, con mucho mimo y profesionalidad, los expertos encargados de la restauración han dado los pasos necesarios para que la portada gótica dedicada a Santa Ana, por fin, vuelva a estar visible con todo su esplendor al público, vecinos de la ciudad y visitantes.

En el brazo sur del crucero, la redescubierta puerta de Santa Ana supone, a buen seguro y como señala la historiadora Lucía Lahoz, el inicio de las tareas escultóricas de la catedral de Santa María. Su proyecto iconográfico detalla una visión de la Gloria como comunidad de santos, pero son la exaltación de los parientes de Jesús -ligado a corrientes italianas- y el bautismo de Cristo los asuntos que glosa el tímpano.

La imaginería subraya la condición sacramental del Bautismo. La puerta acceso físico al templo se hace así metáfora funcional del Sacramento, acceso espiritual a la iglesia como comunidad. Sentido alegórico y simbólico magníficamente expuestos a través de un claro dominio narrativo. De este modo se recalca la entrada física y simbólica a través del Bautismo. Toda vez que se insiste en la doble naturaleza del Hijo.

Esta portada fue oculta en el siglo XIX durante las obras realizadas en el templo entre 1865 y 1870. En la década de 1960, buscando recuperar los elementos góticos originales aun a costa de sacrificar los elementos colocados en la centuria anterior para reforzar el templo, sería sacada a la luz.

Desde la Fundación Catedral Santa María animan a visitar la portada de Santa Ana y, de paso, entrar al templo, sin duda un ejemplo de "restauración abierta" pionero en España.

Tanto la complejidad constructiva de la portada, como la riqueza artística de las esculturas, nos indican que su obra fue costosa y realizada por personas muy especializas en su trabajo. Los pliegues de los ropajes, los gestos faciales o los motivos ornamentales, entre otros detalles, fueron esculpidos con verdadera destreza. No cabe duda de que las obras tuvieron que prolongarse durante bastante tiempo, y aunque no sabemos exactamente cuánto, los últimos estudios indican que tuvo que ser durante las décadas centrales del siglo XIV.

En un acceso monumental como la portada de Santa Ana, la parte más difícil de construir la componen las arquivoltas que rematan el conjunto. Las obras evolucionaban desde dentro hacia afuera. Lo primero que se hacía era levantar la estructura del tímpano de la portada. Ese tímpano servía, en un segundo momento, como base sobre la que ir apoyando las distintas dovelas que conformarían las primeras arquivoltas interiores.

Finalmente, debido a su gran tamaño, para montar los últimos arcos eran necesarias las cimbras o armazones provisionales de madera, que no se retiraban hasta que toda la estructura estaba bien fraguada.

 

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