UNA OBRA MAESTRA DE ZURBARÁN PARA LAS COLECCIONES DEL PRADO
16/01/2023
Dada a conocer en 1998 por Juan Miguel Serrera, San Francisco de Paula constituye una de las incorporaciones más importantes al catálogo de Francisco de Zurbarán (Fuente de Cantos, Badajoz, 1598 - Madrid, 1664) de las últimas décadas, tanto por su calidad, como por el momento tan singular de la carrera de su autor en que fue realizado, o por la estrecha relación que guarda con una obra de la colección del pintor en el Prado. San Francisco de Paula, una obra de la máxima calidad, constituye un ejemplo paradigmático de los intereses temáticos, las formulas narrativas y la técnica descriptiva que caracterizan a Zurbarán en la etapa final de su carrera. Cuando Zurbarán lo firmó, en 1659, llevaba cerca de un año en Madrid, después de haber residido en Sevilla la mayor parte de su carrera. En la corte viviría hasta su muerte en 1664, practicando un estilo diferente al que caracteriza la mayor parte de su producción: frente al gusto por los contrastes lumínicos acusados, y el uso de gamas cromáticas reducidas que practicó en Sevilla hasta principios de la década de 1650, en San Francisco de Paula se suavizan esos contrastes luminosos, y se amplía la gama de color. La obra conserva de los años anteriores del maestro su prodigiosa capacidad descriptiva, y la habilidad para crear una imagen de gran eficacia afectiva y devocional. Esos cambios se relacionan con los nuevos gustos del público en la décadas de 1650, y coinciden con la dirección que estaba tomando la obra de los artistas más avanzados de su generación, y de la nacida en torno a 1615. La incorporación de este cuadro a la colección del Prado, tiene un significado especial, por cuanto está muy relacionado con "San Francisco en oración" (imagen inferior), una de las varias obras maestras de Zurbarán que custodia el museo que forma parte de la donación de Plácido Arango. Con "San Francisco en oración" este San Francisco de Paula comparte medidas similares, están firmados en el mismo año, y representan a sendos santos que comparten nombre y están descritos de cuerpo entero ante un paisaje luminoso y con una gama cromática parecida. Todo indica que fueron concebidos como pareja (o parte de una serie más extensa), de manera que la posibilidad al alcance del museo de colgar juntas ambas obras redundará en un conocimiento más completo del significado artístico de ambas, pues son interdependientes. |
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