LA HORNACINA. 5 AÑOS

Sergio Cabaco y Jesús Abades


 

 

La verdad es que nos revuelve bastante el estómago el autobombo y creemos que el mejor modo posible de celebrar un aniversario es ofrecer calladamente a los internautas más y mejores contenidos que sigan suscitando su interés, tal y como ocurrió el pasado año. Sin embargo, hoy que se cumple el quinto aniversario de este vuestro portal, y dado que ciertas fechas (cinco, diez, veinticinco, cincuenta años...) parecen ser de obligada ceremonia de cara a la galería, aquí van unas breves líneas sobre estos últimos cinco años, siempre en señal de sincero agradecimiento, que por supuesto van a resultar tremendamente pobres como balance de un proyecto tan lleno de experiencias para nosotros.

La Hornacina nació con un propósito muy claro: el análisis y la divulgación del mundo del Arte. Para ello, consideramos que era necesario elaborar un espacio amplio y multidisciplinar, como el Arte en sí mismo, en el que tuviera cabida tanto la información como la investigación, así como el pensamiento, la imagen y la palabra; pero, por encima de todo, el entendimiento. Siempre apostando por la inventiva y el respeto, de una manera ingeniosa a la vez que sencilla. En todo caso, hemos tratado de evitar por nuestra parte estridencias y, sobre todo, exhibicionismos.

Nunca buscamos un tipo concreto de seguidor. La Hornacina está dirigida a todos. Más bien hemos intentado atraer la inteligencia y la sensibilidad de las gentes, aunque ello sea, como medio de comunicación, ir hoy en día prácticamente a contracorriente, pues el público (en el que, por otro lado, está integrado todo el mundo) suele ser tratado como una masa ignorante a la que hay que cebar con falsedad y mentiras mediante presuntos profesionales que en nada tienen que ver con quienes de verdad tienen sabiduría para compartir y cosas atractivas que comentar. Eso es algo que, no sólo rechazamos, sino contra lo que siempre lucharemos.

 

 

Por nuestra condición de andaluces y los estudios realizados (en los que se entremezclan teoría y práctica), optamos por la especialidad de las Artes Sacras, de gran arraigo en toda España (especialmente en los territorios de Andalucía y Castilla) debido al devenir histórico y sociológico que, durante siglos, ha sufrido el país. El resultado, desde nuestra humilde opinión, ha sido un trabajo que ha dignificado notablemente un género que, en los últimos tiempos, vivía bastante marginalidad y escepticismo por parte de un buen número de estudiosos, así como sectarismo y mala interpretación a nivel mediático, especialmente en el ámbito de la red.

Lógicamente, las ideas de La Hornacina del 8 de septiembre de 2005 no coinciden con todas las ideas de La Hornacina de ahora. Hemos evolucionado y nos hemos replanteado muchos contenidos para amenizar más el producto sin romper nunca el tarro de sus esencias. Actualmente, La Hornacina no se limita a la noticia, al artículo o al reportaje resuelto con mayor o menor puntería; la hemos extendido a la reflexión ante la decisión ajena, a las denuncias que desean acabar con los despropósitos y a las anécdotas que rodean la creatividad. Y aún debemos evolucionar mucho más. Así lo requiere la complejidad que entraña el mundo del Arte; que, además de reinventar cada día la vida, exige que La Hornacina, dedicada a él, se vaya reinventando de vez en cuando a sí misma.

Por último, y por eso precisamente más importante, queremos dar, como decíamos en un principio, nuestro agradecimiento a todas las personas que están día a día con La Hornacina; a los nuevos, pero hoy especialmente, cinco años después, a los que conviven con la página desde sus inicios, a través de la colaboración o el seguimiento, testigos de nuestros aciertos y nuestros errores, compartiendo unas veces nuestras propuestas, y otras veces no (en eso se basa la tan necesaria pluralidad) y sintiéndolos a todos cada vez más cercanos gracias a las nuevas vías de contacto de esta ruta internáutica que, cinco años después, continúa uniéndonos. Gracias de todo corazón por ello.

 

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