PALMA BURGOS EN LA INTIMIDAD

Fausto Lanciano (30/12/2018)


 

 
 
Palma Burgos ante la basílica de Castel Sant'Elia

 

Francisco Palma Burgos era mi compadre, y aquí en Italia el compadre es como un pariente estrecho. Vivía yo con mi familia a 20 metros de su taller en Castel Sant'Elia. Aquí llego en los 60 por uno de sus colegas de la Academia de Bellas Artes de Roma. Compró una casa en la colina que se alza sobre la basílica, una casa que luego restauró como muchas otras obras de arte de Castel Sant'Elia, por ejemplo la iglesia de Sant'Antonio Abate en cuya sacristía instaló un taller para hacer el Cristo yacente de Santa Cruz de La Palma.

Paco estuvo en Castel Sant'Elia durante unos 20 años. Desde que era niņo, hizo varias tentativas conmigo para enseņarme su arte, pero a mí me gustaba demasiado desmontar las cosas que hacía y luego montarlas de nuevo una y otra vez. El arte no era un mundo para mí en todos los sentidos. Tengo un retrato mío que nunca llegó a terminarse y al que Paco llegó a escribirle detrás "non è finito perché non vuole". Siempre me llamaba y me decía "compadrito, venga, vamos a terminarlo", pero eso nunca sucedió.

Cuando Palma Burgos murió, vino a Italia su hijo Paco Palma Maresca. Vendió todo lo que quedaba de su padre y abandonó fotos, postales y agendas en una cantina como si fueran basura. Yo pude recuperar parte de esas cosas y las sigo conservando. Guardo con especial cariño varios de sus diarios, donde escribía día a día todas sus notas. Las fotografías antiguas de mi compadre que La Hornacina ha publicado estos meses por el homenaje que le han dedicado (ver enlace) forman parte igualmente de esa colección.

 

     
     
 
     
     
El artista en varias instantáneas tomadas durante la comunión del autor de este artículo

 

También al morir Paco Palma, su mujer, la señora María Luisa Maresca Román, contactó conmigo para decirme si yo podía estar interesado en comprar el estudio de mi compadre. Al final, fui a visitar a la señora en Rincón de la Victoria (Málaga), tratamos el precio de la venta y se lo compré.

En noviembre de 1986 visité Úbeda, me recibió el alcalde, si no recuerdo mal se llamaba Andrés Fuentes, me invitó a desayunar y me acompañó a visitar los lugares de Paco Palma en la ciudad: San Juan de la Cruz en un convento, un parquecito y después una visita al cementerio donde está enterrado. En Málaga visité la Piedad. Allí me presentaron a una persona anciana muy amable y me contaron que este señor le enseñó pintura a Paco. También conocí en Málaga el hermano de mi compadre y me encantó su casa llena de sus pinturas.

No tengo ninguna obra de mi compadre, aparte del retrato que nunca se terminó, pero aquí en Italia, a mi alrededor, todo me habla de él. Lo recordamos por su aniversario y sobre todo por la maravillosa persona que era. Con Palma Burgos pasé mi infancia y parte de mi adolescencia a su lado. Me llevo sus recuerdos, su carisma y también sus palabras con cariño. Esto ya es un tesoro.

 

 
 
Palma Burgos con las gentes de Castel Sant'Elia

 

Fotografías de Fausto Lanciano

 

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