LA CANÍCULA EN PÍLDORAS (VI)
Jesús Abades
Píldora negra Estoy de duelo por el cierre de uno de mis espacios de referencia en la red, el blog Escritos desde la Oscuridad. Para mí, acceder a ese proyecto literario, que ha durado casi tres años, era como adentrarme en el espíritu de uno de esos neblinosos garitos literarios de los años 70, donde, entre temazo y temazo de Ella Fitzgerald o Dee Dee Bridgewater, uno podía hacer el reposo del guerrero mientras sentía las excentricidades de Cortázar, la mala leche de Hemingway o el ingenio cinéfilo de Cabrera Infante, recordaba a clásicos como Elliott o Borges, y descubría a otros como Mishima o Bukowski. Su autor, el colombiano Mauricio Linares, lo califica de ciclo cerrado, aunque confía en que, en algún momento, todos sus acompañantes volvamos a encontrarnos y podamos compartir muchas más palabras. Yo también lo espero e incluso, como otros colegas, auguro el inicio de un umbral aún mejor. Píldora hipócrita A la nueva presidenta de Castilla-La Mancha le gustan mucho las tradiciones. Y hace bien. Hay una muy española que sigue a rajatabla: "consejos vendo, que para mí no tengo". Después de hostigar al graderío en repetidas ocasiones exigiendo una austeridad que ríanse de la pensión de 13 Rue del Percebe, nada más empezar su reinado sube 4.000 euros anuales a sus consejeros. Como bien dice Maruja Torres en su blog (cuya lectura recomiendo, especialmente sus reflexiones sobre Alemania y sus baños en Salobreña), el gobierno que padecemos proporciona chollos a sus hijos (Oliart, Chávez), pero la oposición forma dinastías inexpugnables. Píldora exquisita El próximo 22 de agosto se cumple el octavo aniversario del fallecimiento de Imperio Argentina. Pocas actrices en la historia del cine español han sido tan queridas y admiradas como la protagonista de Nobleza Baturra, Morena Clara y Carmen, la de Triana, por citar tres interpretaciones que mostraban los principales registros de su talento: el drama, la honra cómica y el romance con temperamento. Nacida en Argentina como Magdalena Nile del Río, y rebautizada por Jacinto Benavente, debutó en el cine con la versión muda de La Hermana San Sulpicio (siete años más tarde haría la versión sonora), y poco después consiguió su primer protagonista junto a Carlos Gardel. Fue puliendo poco a poco el personaje de mojigata folclórica de sus inicios, imprimiéndole matices de modernidad nunca vistos hasta entonces, y que ninguna de sus discípulas pudo continuar por no estar a la altura ni de su talento ni de su talante liberal. En realidad, se adelantó a su tiempo con un estilo que navegaba entre la tonadilla y el art-decó. Encontró el mejor vehículo de expresión para este rol en películas como la mencionada Nobleza Baturra (favorita de Hitler, que la idolatraba) y en el director Florián Rey, con el que contrajo matrimonio y al que abandonó por el actor Rafael Rivelles. Algunos de sus mejores trabajos, dentro y fuera de España, muchos de ellos apreciados por encima del mero valor arqueológico, fueron Su Noche de Bodas (para la productora francesa Joinville), Noches Andaluzas (rodada en alemán, y con reparto y capital germano), Tosca (su mejor película, una adaptación de Luchino Visconti co-dirigida por Jean Renoir), Goyescas o La Copla de la Dolores. Casi no hubo película en la que el fenómeno Imperio no interpretara su media docena de canciones, muchas veces coreadas por los espectadores desde sus butacas. Tras unos inactivos años 50, estrenó los 60 en plena madurez artística. Intentó romper sus esquemas anteriores por otros más propios de una dama veterana y mostrar con el folletín Ama Rosa un registro dramático de mayor hondura, al que sólo volvió a acudir, y con mayor tino, en la estupenda Con el Viento Solano, interpretando bajo las órdenes de Mario Camus a la madre de Antonio Gades. Cuando el cine no le ofrecía proyectos de interés, encontraba en los recitales el contacto con el público que tanto la veneraba y que, según confesión propia, fue la razón de vivir tras el fallecimiento de sus dos hijos. Sus dos últimas películas las rodó a finales de los 80: en Tata Mía logró otro gran trabajo gracias a José Luis Borau, aunque dejara a la maravillosa Carmen Maura gran parte del lucimiento, y El Polizón de Ulises pasó casi desapercibida pese a que Imperio, a sus 80 años, seguía con el efusivo temperamento de siempre. Poco después, demandó a una enciclopedia extranjera por publicar en su semblanza que había fallecido en los 70, y a punto estuvo de hacer lo mismo con Fernando Trueba cuando éste se inspiró en sus vivencias alemanas para filmar La Niña de Tus Ojos. En palabras de Imperio, lo que narraba el director era pura falacia; en opinión de otros, su indignación partía del personaje de Penélope Cruz (alter ego de Imperio) y su relación con el ministro Goebbels, más veraz de lo que ella quería hacernos creer. En sus últimos diez años, los homenajes, sus actuaciones en teatro y televisión, y el gran interés que experimentó su singular carrera entre la nueva cinefilia (sobre todo a partir del homenaje que le dedicó el Festival de San Sebastián) la siguieron manteniendo en primer plano de actualidad. El musical coplero Azabache, estrenado con motivo de la Expo 92, y que hubiera resultado insoportable de no ser por su presencia y el arte de Rocío Jurado, fue la primera piedra de una anciana Imperio que demostraba tener mucha cuerda para plantarse en plenas facultades en el siglo XXI. Solo en los últimos meses sufrió los primeros achaques y se vio arrastrada al fango sensacionalista del que siempre huyó por buitres de su propia crianza. A fe mía que no se merecía Imperio Argentina final tan alejado de sus glorias en el cine y los escenarios. Y con ellas siempre nos quedaremos los que la admiramos. Píldora fotográfica No hace mucho revisitábamos una instantánea de Manel Armengol, tomada en el año 1976, sobre las desproporcionadas cargas policiales en la Barcelona de la Transición. Durante estos últimos días, la foto parece haber cobrado vida en Madrid y otros puntos de España. Está claro que el tiempo avanza inexorable, pero no siempre la evolución camina de su brazo; muchas veces la brutalidad, su mayor enemiga, la aparta de un manotazo. Píldora bajuna No os creáis los más jóvenes que el insulto en los medios se inventó ahora; hace mucho tiempo que está muy de moda, casi siempre por quienes ven pajas ajenas e ignoran las vigas de titanio que les asoman por las pestañas. Se prohibió beber y fumar ante las cámaras, pero no insultar, especialmente a las mujeres; que encima que apechugan con los insultos directos, tienen que sufrir los indirectos cuando la hiena de turno se dirige a los varones, mentando despectivamente a sus madres o a sus esposas. La audiencia los respalda, así que no nos debe parecer terrible ni de vergüenza ajena que, en su momento, no se diera seria advertencia sobre el tema. Si bien muchos despropósitos sociales y actitudes chulescas, e incluso los mismos nefastos comunicadores y los liantes que ridiculizan opiniones contrarias, inciten a que los pongan finos, nadie merece ser insultado públicamente con tanto agravio morrallero hacia la edad, el sexo o el físico no agraciado. Esto ya se ha ido de las manos, y nos hartan, cansan y aburren a todos, pues aunque uno no sea en absoluto partícipe, se ve siempre salpicado por el boca-oreja. Píldora caradura Seguimos celebrando el quinto centenario del nacimiento de Giorgio Vasari, uno de los grandes compiladores del Arte de su época. Muchos columnistas deben ser descendientes suyos, caso de la mayoría de los que escriben en los suplementos mensuales de la prensa escrita, pues al hablar de tal o cual artista u obra de arte (a pesar de que la mayoría no hayan entrado en una facultad donde forman sobre ello ni para ver los anuncios de compartir piso), no necesitan echar mano de fuentes ni bibliografía alguna, pues todo sale de su proverbial intelecto pese a que el escrito atufe a plagio que atonta. Los hay que hasta cobran sueldos de cuatro cifras por copiar y pegar, que es muy distinto a repetirse a sí mismos. Cobrando o no, deberían perseguirlos el Código Penal, no sé yo si más por su tremendo cinismo que por cometer sistemáticamente un delito. Píldora vanguardista La exposición Arte + Fe se ha convertido en otra de mis favoritas de la temporada, en este caso tanto por la altísima categoría de sus propuestas como por la de los artistas participantes en la misma, quienes en medio del boato al que aquí nos entregamos en el filo del precipicio, no olvidan que en el cuerno de África los niños caen como moscas, víctimas de la desidia y el cancerígeno imperialismo. Por mucho que los extremistas cerriles nos digan lo contrario, la cordura no siempre es incompatible con las creencias. Y es entonces cuando el respeto debe ser absoluto. |
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