EN RESPUESTA AL ARTÍCULO APARECIDO EN LA REVISTA "SEMANA SANTA Y
GLORIAS 2021" EN RELACIÓN AL CRISTO DEL SAGRADO DESCENDIMIENTO DE
LA HERMANDAD DE LA QUINTA ANGUSTIA DE OSUNA. |
Salvador Cejudo Ramos (10/02/2021)
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Foto: Hermandad de la Quinta Angustia (Osuna) |
Quien abajo firma este escrito lo hace como respuesta al artículo incluido en la revista Semana Santa y Glorias 2021, editada por el Consejo Local de Hermandades y Cofradías de Osuna, en su condición de vocal de la Junta de Gobierno de la Hermandad de la Quinta Angustia y con el respaldo expreso de la misma. Con el título "El Sagrado Descendimiento de Nuestro Señor Jesucristo de Osuna: una asignación gratuita al catálogo del escultor Antonio Illanes", su autor, Sergio Jesús Parra Medina, licenciado en Bellas Artes, cuestiona con rotundidad la atribución que hasta ahora se había venido haciendo de la imagen del Cristo titular de la hermandad que, junto con la Virgen de la Quinta Angustia, conforma el conjunto iconográfico del momento en que la Virgen María sostiene en su regazo el cuerpo muerto de su Hijo, una vez descendido de la Cruz, y que constituye el objeto devocional de la Antigua, Venerable y Fervorosa Hermandad y Cofradía de Nazarenos del Sagrado Descendimiento de Nuestro Señor Jesucristo y Nuestra Madre y Señora en su Quinta Angustia. Con este escrito no pretendo en ningún momento entrar en polémica acerca del fondo del artículo, ni rebatir los argumentos que cuestionan la autoría de la imagen del Cristo, por dos motivos fundamentales: En primer lugar, porque las imágenes devocionales, titulares como en este caso de una hermandad de penitencia, en no pocas ocasiones suelen trascender aquellos aspectos que podríamos considerar "objetivables", como la autoría de un artista de prestigio, o una calidad artística contrastada, o, si se quiere, una estética concreta asociada a tendencias que se tornan pasajeras. De cualquiera de estas circunstancias tenemos numerosos ejemplos de sobra conocidos que forman parte de la nómina de imágenes que engrosan el patrimonio devocional no solo en España sino en casi todo el mundo católico, desde Europa hasta América Latina. Por lo tanto, no resulta relevante a los efectos de la devoción quién es el autor de una determinada imagen. En segundo lugar, porque pretender incluir el escrito publicado en el ámbito de la investigación académica carece de todo fundamento. Como profesor de universidad e investigador no encuentro justificación posible a la falta de rigor en la construcción de un artículo que aparentemente se presenta como trabajo de investigación y que no deja de ser un mero ejercicio de conjeturas y valoraciones de índole personal que son de todo punto inaceptables en un documento que pretenda cumplir con los mínimos requisitos exigibles en el mundo académico. Aunque abundaremos en estas cuestiones más abajo, quiero aclarar que entiendo perfectamente que la revista de Semana Santa y Glorias del Consejo Local de Hermandades y Cofradías de Osuna no es una publicación de carácter académico o científico, por cuanto ni es su cometido ni tiene posibilidades editoriales para contar con supervisión o indexación. No obstante, como parece que la intención del autor es la presentación de un trabajo de investigación concluyente que termina con un ruego para que se deje de atribuir al escultor Antonio Illanes la autoría de la imagen en cuestión, no está de más que realicemos algunas aclaraciones sin otro interés que recordar al autor unos requisitos procedimentales básicos que parece desconocer o que, no sabemos si por error o descuido, pasa por alto:
Estas cuestiones de índole general hacen ya difícil entender cómo se ha permitido por parte de la dirección de la revista la inclusión de este escrito en el número de este año. No obstante, hay aún algún otro aspecto específico del trabajo de investigación que no me gustaría pasar por alto, añadiendo mi sorpresa por cuanto el autor hace expresa mención de la colaboración para las labores de documentación de Antonio Morón, acreedor de una trayectoria continuada de trabajo sobre la historiografía local ursaonense. Me refiero al hecho de considerar la documentación relativa a las actas y contratos en poder de la hermandad como un cuerpo cerrado y completo. Es de sobra conocido que la Hermandad de la Quinta Angustia ha sufrido diversos traslados, debido principalmente a la ruina de los distintos templos en los que ha radicado y que, concretamente, en el derrumbe producido en Santa Clara en el año 1970 se perdió prácticamente todo el archivo histórico, conservándose solo algún libro de actas, por lo que no parece lógico construir ninguna argumentación lógica y contundente basándose en una documentación incompleta. Esto lo deberían saber el autor y quien le asesora. A esto hay que añadir que el propio autor del trabajo no descarta la existencia de obras sin firmar y sin documentar del artista, aunque en la introducción asegure, de nuevo sin fundamentos que lo avalen, que la mayoría de la obra de Illanes está firmada y documentada por el propio artista. Por tanto, entendemos que establecer conclusiones categóricas sobre estas bases de partida tan poco sólidas no parece ni prudente ni adecuado. Se puede argumentar, no sin razón, que no estamos frente a un artículo de índole científica o académica sino ante un mero ejercicio divulgativo cuya intención es simplemente la de aportar alguna luz al en ocasiones enrevesado devenir de la historiografía ligada al patrimonio artístico de un determinado ámbito geográfico. Esto resulta especialmente acusado en el ámbito de las poblaciones de menor entidad del entorno geográfico andaluz en el arco temporal que abarca los convulsos años de la Guerra Civil y sus inmediatamente anteriores y posteriores. No hay nada que objetar a este respecto y creo que son de agradecer y reconocer aquellos esfuerzos que permitan ampliar el conocimiento de la realidad histórica y material del patrimonio artístico de nuestra tierra. No obstante, si ese es el ámbito en que debemos movernos, no se justifica en ningún caso la insistente actitud del autor del artículo por destacar la escasa o nula calidad artística de la imagen del Cristo del Sagrado Descendimiento, con el único objeto de ensalzar la calidad de un artista que parece ser su principal objeto de interés y admiración, sin que por otro lado dicho interés esté materializado en ninguna obra de incontestable calidad académica (publicación en revistas indexadas, libros de editoriales reconocidas). Sin entrar en consideraciones sobre la relevancia de un artista como Illanes, que puede ser reseñable a nivel local y que cuenta con obras de indudable calidad artística, entiendo más que objetable en un escrito de esta naturaleza el persistente afán de ensalzamiento de una figura, usando para ello hasta el hartazgo expresiones descalificadoras sobre una obra concreta. Pretendiendo aportar lustre a la figura de su admirado artista, se afana en la descripción peyorativa de todos los posibles aspectos morfológicos de la imagen analizada, en una actitud absolutamente reprobable por cuanto no está contrastada. Me gustaría ilustrar este hecho con un par de ejemplos: En el título del artículo, se usa el calificativo "gratuita", uno de cuyos significados, según la RAE es "arbitrario, sin fundamento". Aplicado a la "asignación" (sic) (la palabra atribución sería más correcta en este contexto, especialmente en el título del artículo) está dando por supuesta la falta de veracidad, ausencia de justificación, invento, en una palabra, cuando en el propio artículo se enumeran suficientes indicios que justifican que dicha atribución pueda haber tenido lugar, aunque fuera de forma errónea (o no). Pasan también por alto tanto el autor como su asesor que la figura de D. Adolfo López, secretario de la Hermandad en la época en que se encargó el Cristo, ha sido conocida directamente por muchos de los miembros de esta Junta de Gobierno, entre ellos yo mismo, y ante la ya mencionada pérdida de documentación, el testimonio de un señor cuya trayectoria en la hermandad ha sido intachable no tiene por qué ser puesto en duda sin motivos sólidos para ello. En otro punto, concretamente el párrafo final del artículo, el autor ruega encarecidamente se rompa esta tradición oral que sin ningún fundamento ha venido distorsionando y confundiendo la realidad histórica, en detrimento de la calidad de un maestro tan importante como lo fue Antonio Illanes. Querría indicar tanto al autor como a sus asesores locales, que esta hermandad tiene casi 450 años de antigüedad, con una sólida trayectoria de actividad ininterrumpida y, por lo tanto, trasciende a la necesidad de adscripción de cualquiera de sus titulares a ningún artista de renombre. La historia de nuestra hermandad, seguramente más que en otros casos, ha estado sujeta a vicisitudes e imprevistos a los que ha sido necesario dar respuesta de forma a veces apresurada, con mayor o menor acierto, pero siempre con la mejor intención. Todo ello ha conformado, en este devenir de siglos, un patrimonio artístico por su calidad y cantidad difícilmente comparable al de otras hermandades de ámbito y recorrido similar. Esta especie de collage en su conjunto, con sus cambios, sus aciertos y sus errores, definen el carácter y sello tan característico de esta hermandad y cofradía de nazarenos, en sus distintas manifestaciones públicas de fe, tanto en el templo como en las calles de Osuna en la tarde del Viernes Santo. Por todo ello, y una vez apuntadas las evidentes debilidades formales y de contenido del artículo, sería deseable que los responsables de la revista pusieran un mayor celo a la hora de incluir determinados contenidos en la misma. Puedo afirmar con rotundidad que la Hermandad de la Quinta Angustia agradece enormemente cualquier trabajo bienintencionado y serio que permitiera clarificar la autoría de cualquiera de sus titulares, si es que se demostrara fehacientemente incorrecta la asumida tradicionalmente, pero desde luego no de esta forma tan poco seria y no desde la descalificación. En la medida en que dichos responsables son conscientes del carácter devocional de la imagen y el sentimiento de ofensa que los hermanos y devotos de la imagen pudieran experimentar, deben ser garantes de la adecuada selección del material a incluir en la revista, puesto que solo mediante la construcción de un discurso bien armado y coherente se pueden conseguir aportaciones de interés sin atropellar otros valores no menos importantes en el ámbito de referencia. |
Nota: La Hornacina no se responsabiliza ni necesariamente comparte las opiniones vertidas por sus colaboradores en la Web. Salvador Cejudo Ramos es Doctor Arquitecto cum laude con mención internacional (Universidad de Sevilla), Master of Arts (Architectural Association School of Architecture, London, UK), Profesor Contratado Doctor (Departamento de Proyectos Arquitectónicos. Universidad de Sevilla). ORCID id.: 0000-0003-4092-4331 |