A LA ATENCIÓN DE DON JOSÉ GÓMEZ PALAS
Rocío Cortés Ramírez
Gracias al portal cofrade El Cabildo tuve noticia de su desafortunado comentario hacia un acto que se viene realizando cada Semana Santa desde el siglo XVIII en mi ciudad.
No hubiera imaginado nunca que al vivir una coronación en Sevilla estuviera alguien con la ciudad de Málaga en su cabeza y mucho menos que se publicaran estos pensamientos en un periódico, pero como dicen en mi tierra: “hay gente pa tó”.
La libertad para un preso es como la Coronación Canónica para una imagen de María Santísima, lo más grande que se le puede conceder. Así que ya sea encapuchado o no, el indultado estará agradecido a Dios, la única diferencia entre lo ocurrido el pasado sábado y lo que ocurre el Miércoles Santo con Jesús el Rico es que el liberado la semana pasada asistió a una solemne misa y el elegido anualmente para salir en libertad hace penitencia junto a la imagen de Jesús Nazareno, por eso va “encapuchado”.
No le voy a decir nada que usted no conozca pero, durante el barroco se sucedieron los actos de bendiciones, encuentros de Jesús y María, incluso abrazos entre estos, así que a los cofrades tan amantes de las tradiciones y tan anquilosados en el barroco no nos debe sorprender que a una persona se le conceda mediante un acto público y religioso la gracia más grande del ser humano.
Después de su expresión hiriente, siguiendo el dicho que dice que es de sabio rectificar no esperaría menos de usted que una disculpa igualmente pública hacia la Real, Excelentísima, Muy Ilustre y Venerable Cofradía de Culto y Procesión de Nuestro Padre Jesús titulado El Rico y María Santísima del Amor.
Sin más me despido de usted, hermano en Cristo, esperando su sabia actitud. Me consta que no soy la única que lo invitará a vivir el Miércoles Santo en Málaga así que no le insistiré demasiado.
Fotografía cedida por Alejandro Cerezo
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