INDIGNADO
Ramón de la Campa Carmona (09/09/2011)
Indignado, sí, indignado. Pero indignado de verdad. No como esos "indignados" de charanga y pandereta que tratan de justificar y encubrir su dolce vita, indolencia o fracaso. Un indignado que lleva más de veinte años trabajando y cotizando a la Seguridad Social. Un indignado que nunca ha percibido el paro ni ninguna clase de ayuda del Estado. Y, como Quevedo, "No he de callar por más que con el dedo, / ya tocando la boca o ya la frente, / silencio avises o amenaces miedo". Indignado por miles de cosas de esta sociedad agonizante culturalmente y en proceso de descomposición, que huele ya a muerto, pero sobre todo por la vejación que sufre mi profesión: la enseñanza, y, todavía más, la enseñanza pública. Estos politicastros, auténticos señores feudales por sus sueldazos, privilegios e inmunidades, que son una auténtica ofensa a la democracia y a una supuesta sociedad "igualitaria", arremeten -tirios y troyanos- contra los profesores, a los que ya hace tiempo han dejado solos ante el peligro, bajo sospecha, desmintiendo el dicho de que todos son inocentes ante la ley hasta que se demuestre lo contrario, y a los que sólo, después de haber asumido toda clase de tareas administrativas y asistenciales, les queda coger la fregona y limpiar las clases. Ante la crisis, ellos, los privilegiados, ¿rebajarse el sueldo? ¡No, por Dios!, ¡Blasfemia! Con lo que han tenido que reptar y después de todos a los que han tenido que pisar para escalar sus puestos. Que contribuya la banca y los más ricos ¡No! La economía manda, es la diosa de esta maltrecha sociedad, tanto tienes tanto vales, "poderoso caballero es don dinero". Mientras que estén los profesores, ¿verdad, señor Rodríguez Zapatero? Y además que trabajen de verdad los profesores, para lo poco que sirven y las vacaciones que tienen... Desde luego, porque nos han convertido en meros cuidadores de los niños para que los padres o madres muchas veces puedan ver los culebrones de la tele o dormir la siesta sin ruido. No interesa que enseñemos, que eduquemos en el sentido crítico, así se manejan las masas mejor, incultas, sin valores. Borregos, sí, borregos, eso quieren nuestras privilegiadas mentes rectoras. Borregos, sí, borregos, para manipularlos mejor. Como si nuestro único trabajo semanal, señora Aguirre, fueran dieciocho horas de clase. ¿Y las guardias? ¿Y las reuniones? ¿Y las tareas administrativas? Para los que no lo sepan, son 25 las horas de permanencia en el centro y 10 de preparación de clases, corrección de exámenes, reciclaje intelectual, etc. Y el resto para reuniones imprevistas que son muchas: claustros, evaluaciones, reuniones de equipos docentes, etc. que no están en los horarios. Además, como en España la investigación cultural se considera un producto residual o de lujo, muchos de nosotros empleamos nuestras vacaciones y nuestro tiempo libre en ello, metidos en archivos y tecleando en el ordenador, preparando conferencias, artículos, libros... trabajo no remunerado. Pero la señora Cospedal, con varios sueldos y que en el Senado fue bastante absentista, considera que todo esto es un lujo insostenible. Dos horas más cada profesor, lo que significa que sobra un profesional cada diez. ¿Y cubrir las bajas? No. Habrase visto, que se pongan malos los profesores con las vacaciones que tienen. ¿Y años sabáticos? ¿Para qué? La investigación, ¿para qué sirve? Entre unos y otros están convirtiendo España en un páramo intelectual. A ver a dónde llegamos. Y yo, tonto de mí, que estaba ilusionado esperando el cambio. En el fondo la mayoría de esta aristocracia política lo que hace es representar sin más un teatrito para entretenimiento de las masas. Ya hasta circo sin pan, y nos conformamos con ello. Y, hala, con ocho años se consolidan una astronómica pensión de por vida, y a vivir ésta que son dos días. Esto no es despilfarro, qué va. Pero los cerebros del pueblo dormitan en punto muerto, pues así han conseguido embotarlos a golpe de LOGSE y Plan Bolonia. Y mientras se ríen del mundo, el país por los suelos. Educatio hispanica jam non est nobis. Hispania requiescat in pace. Amen. |
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