ESTAS TINIEBLAS NO SON LAS DE CARAVAGGIO

Tini y Celia (20/12/2013)


 

 

No sólo nos harta la mierda que asoma, sólo asoma, de los "herederos de los 40 años de paz" que actúan, también ahora, con la misma impunidad que en la dictadura, inhabilitando a los jueces que aceptan el envite de juzgarles con rigor y criando a sus camadas con la biblia del latrocinio bajo el brazo mientras van soltándonos discursitos que luego defienden sus altavoces mediáticos.

No sólo nos harta la guerrita de banderas (con respeto al sentir de muchos catalanes, ellos no son sus caudillos) con la que embozarnos la cruda realidad de la pobreza por todas partes menos por las suyas.

No sólo nos hartan las consignas, repetidas en insoportable eco, que pretenden situarnos al nivel de niños de chupete. El último ejemplo, bueno, el penúltimo, porque las dosis son continuas, la subida de la luz que nos dejará en tinieblas porque los 3.000 millones de euros que las eléctricas quieren engullir no pueden ir al déficit público. El otro día se hizo oficial la venta de las Caixas gallegas. Las rescatamos por 9.000 millones, las venden por 1.000. Así que 8.000 millones de euros más al déficit público. Ahora que estaban reestructuradas y podrían utilizarse para lubricar el crédito a las Pymes, por qué no lo hace la banca privada.

No sólo nos hartan personas como el incomprensible ministro Wert que, por cada persona que aporta algo distinto al 21% del IVA cultural, responde "es lo que hay". Cuánta gente ante los micrófonos machacando el discurso dominante, cuántas damas y caballeros prudentes invitándonos a seguir tragando este aceite de bacalao mientras ellos engrosan sus cuentas y su poder.

No sólo nos hartan los medios de comunicación que, salvo excepciones, son algunos de los pilares más robustos que sustentan esta in-so-por-ta-ble situación.

Hace unos días se asomó a La Venta (programa de La Ser dirigido por Carles Francino) un sirio que reside en Canarias. Nos hizo el retrato del Alepo nevado, con frío inclemente, sobre el cual tiran bidones de pólvora con metralla, cuya onda expansiva causa destrozos mortales. Y Europa mientras tanto construyendo las murallas de Ávila. Y España, el bastión moral de Occidente, a punto de aprobar una ley de interrupción voluntaria de embarazo que no tiene parangón en Europa, defiende la vida allá donde se encuentre, por eso acogerá a treinta refugiados sirios. Sí, está escrito con letras para que no penséis que se ha ocultado algún cero. Otros países llegarán a 5.000 refugiados. Con las lágrimas de aquél sirio se pasó aquella tarde, porque la impotencia de todo lo que vemos y escuchamos casi paraliza. ¡Es tan obsceno!

Pero es preciso reaccionar, y gritarlo en las pantallas como ha hecho el médico de Alicante en uno de esos medios "pilares", o en la calle, o donde sea. Nuestro silencio no deberá ser cómplice necesario. Y además de la pelea política, no dejar de mirar alrededor, donde hay gente que necesita comer y algo podremos compartir.

 

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