EL MARTIRIO DE SAN SEBASTIÁN (I)
SAN FABIÁN Y SAN JUAN BAUTISTA
Con información de Sergio Cabaco y Jesús Abades
Si bien la forma más habitual de representar a Sebastián en pintura y escultura es la de su primer martirio, el santo puede aparecer en diversas escenas narrativas. Esta tercera entrega del especial sobre su iconografía abordará su representación junto a otros santos relacionados de una u otra forma con su figura, de ahí que no se vaya a enfocar a través de los artistas, sino de los santos que acompañan al mártir en las obras incluidas. |
Es frecuente ver a San Sebastián formar pareja con San Fabián, pues la festividad de ambos mártires, venerados desde los primeros siglos del cristianismo, se celebra el mismo día, y así aparece en estas tres tablas del Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC), único vestigio que se conserva del retablo pintado por Miguel Ximénez para el Real Monasterio de Santa María de Villanueva de Sigena (Huesca). La presencia en este caso del Bautista en la tabla central obedece a que dicho retablo estaba dedicado a San Juan Bautista y fue encargado a Ximénez por los miembros de la Cofradía de San Juan del monasterio en 1494. Papa además de mártir, Fabián fue consagrado en los tiempos de la persecución cristiana llevada a cabo por el emperador romano Maximino y continuada por su sucesor Decio, de la que el santo fue uno de sus primeros mártires. Según los monumentos antiguos, su muerte tuvo lugar el 20 de enero, día en que la Iglesia celebra su fiesta. Es considerado el apóstol de una gran parte de Francia, pues hacia el año 245 envió a siete obispos, posteriormente también canonizados, a cristianizar la Galia: Pablo de Narbona, Saturnino de Tolosa, Trófimo de Arlés, Dionisio de París, Marcial de Limoges, Austremonio de Clermont y Gaciano de Tours. Volviendo al mencionado retablo de Sigena, se ha sugerido que las tres tablas conservadas en el MNAC podían constituir un tríptico, pero se ha apuntado también la posibilidad que fueran las tres tablas centrales de un retablo más grande. También se han relacionado con otras tablas dedicadas a San Juan Bautista procedentes del mismo monasterio de Sigena y atribuidas a un maestro más tardío que Ximénez, que actualmente se conservan en el Museo de Zaragoza y en el Museo de Huesca. Otras veces, también se ha considerado perteneciente a este conjunto un Calvario a su vez conservado en el MNAC. En la tabla central vemos al Bautista con una piel de camello y un manto púrpura sobre los hombros, a la vez que sostiene el Agnus Dei o Cordero de Dios. A la izquierda, se representa el obispo San Fabián llevando la azada de su martirio y ataviado de santo pontífice con tiara papal, capa pluvial y estola. Y a la derecha aparece San Sebastián con sus atributos martiriales. Mientras que en la Corona de Castilla durante el siglo XV gozó de mayor éxito un tipo iconográfico más dramático de San Sebastián en el que se enfatizaban los signos del martirio al que fue sometido, en la Corona de Aragón se prefirió un tipo iconográfico que lo mostraba ataviado con lujosas vestimentas al modo de un caballero medieval, como aquí aparece. Documentado entre 1462 y 1505, Miguel Ximénez es uno de los principales representantes del tardogótico en Aragón. Oriundo de Pareja (Guadalajara), se instaló en Zaragoza en 1462. Su estilo sigue el fuerte ascendente flamenco imperante por entonces en Castilla. Este ascendente nórdico se refuerza con la entrada en su taller de dos aprendices portugueses, país donde imperaba un modelo estético afín, y también por el hecho de ser el primer pintor hispano que se sirvió de grabados para enriquecer sus composiciones, en concreto, los de Martin Schongauer. Así pues, es muy posible que todo ello explique el nombramiento de Ximénez en 1484 como pintor del rey Fernando el Católico, dado el amplio reconocimiento de su trabajo y los gustos estéticos del monarca. Otra interesante pintura gótica de Fabián y Sebastián se conserva en la National Gallery de Londres. Se trata de una de las últimas obras de Giovanni di Paolo, figura principal de la escuela sienesa del siglo XV. Aquí Sebastián aparece asaeteado en su primer martirio. Una reciente restauración recuperó la posición original levantada de la mano izquierda y su antebrazo, así como las 20 flechas que perforan su cuerpo, la mayoría de las cuales habían sido repintadas. En las esquinas inferiores aparecen hermanos arrodillados de la hermandad laica dedicada a las Siete Obras de Misericordia, vestidos de negro con velos blancos y sosteniendo cucharas usadas para recoger limosnas. Esta es una pintura votiva, ofrecida por la respuesta favorable a una oración. |
FUENTES Con información del Museu Nacional d'Art de Catalunya. CARVAJAL GONZÁLEZ, Helena. "San Sebastián, mártir y protector contra la peste", en Revista Digital de Iconografía Medieval, volumen VII, número 13, Universidad Complutense de Madrid, 2015, pp. 56-57. VELASCO GONZÁLEZ, Alberto. "Aportaciones a los catálogos de pinturas de Miguel Ximénez (doc. 1462-1505) y Martín Bernat (doc. 1450-1505), pintores de Zaragoza", en Ars & Renovatio, número 3, Centro de Estudios de Arte del Renacimiento y Diputación de Teruel. Instituto de Estudios Turolenses, 2015, p. 192. |
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