FRANCISCO PINTO BERRAQUERO. DOBLE ANIVERSARIO
EVANGELISTAS
Sergio Ramírez González (10/03/2024)
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Foto: Pep Barcelona |
Tras los destrozos de la Guerra Civil, la llamada Capilla Nueva de la Catedral de Málaga pasó a ser popularmente conocida como Capilla de los Caídos por darse sepultura en la misma a los restos mortales de más de 1.100 personas fallecidas violentamente en el conflicto. Aunque por mandato del obispo Balbino Santos Olivera se le impuso el nombre de Capilla de la Victoria, siguió denominándose, y hoy todavía, con el calificativo popular de Capilla de los Caídos. Tras rechazar el diseño del retablo para la capilla realizado en 1941 por Félix Granda, en 1946 se aprobó un segundo y definitivo diseño de José Navas-Parejo en estilo herreriano. La iconografía incluía a los cuatro evangelistas en las hornacinas del primer cuerpo; especificándose que, a semejanza de los grupos murcianos de Salzillo, tendrían cabezas y extremidades talladas en madera, vestiduras en pasta fuerte y policromía imitando el bronce dorado, por lo que la intención estética era imitar las esculturas de Pompeo Leoni en San Lorenzo de El Escorial. Tal como lo observamos en la actualidad, el retablo principal de la capilla suscribe un esquema neoescurialense con un primer cuerpo provisto de un hueco central en el que se dispone el Crucificado y la Dolorosa, de Alonso de Mena y Pedro de Mena, padre e hijo, respectivamente. A su alrededor se sitúan las esculturas de los evangelistas -San Marcos, San Lucas, San Juan y San Mateo-, en cuatro hornacinas separadas por columnas corintias. Fue Francisco Pinto Berraquero el encargado de la ejecución de las tallas de los cuatro evangelistas que cerrarían el programa iconográfico de un conjunto cuya ejecución adoleció problemas económicos. Pinto imprimió a sus obras lo mejor de la estética tradicionalista de las escuelas barrocas andaluza y castellana contemplada bajo el estudio de líneas ciertamente modernas, lo que le supuso en ocasiones afanosas polémicas. De escasa laboriosidad técnica, desacertada composición estética y forzada aptitud gestual, las cuatro esculturas -con sus atributos parlantes del león, el toro, el águila y el ángel, respectivamente- son productos de la precipitación, la inexperiencia y el despropósito, y esto es así también porque detrás de la referida inconciencia había un grave problema financiero de fondo. Buena prueba de ellos son los bocetos preparatorios llevados a cabo por Pinto y que, a la vista de sus resultados, nada tienen que ver con lo que finalmente se hizo. Así, en el "modellino" en yeso de San Juan Evangelista, conservado en la Catedral de Málaga, se idea una composición más armoniosa, equilibrada y detallista, recordando las estatuas de los emperadores, tribunos o senadores romanos. La traza en papel de este mismo evangelista (imagen inferior) recoge nuevos detalles interesantes. Muestra un modelo diferente en cuanto a la disposición del santo, con detalles escasamente historicistas como la abundante barba en una figura considerada barbilampiña. Lo novedoso del diseño es el planteamiento del resultado de las carnaciones, así como la policromía y estofado de sus vestiduras, con los colores distintivos verde y rojo, y el refulgente dorado del águila. |
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FUENTES RAMÍREZ GONZÁLEZ, Sergio. "Amarga Victoria. La Capilla de los Caídos de la Catedral de Málaga o la frustración de la memoria", en Boletín de Arte, n º 25, Universidad de Málaga, 2004, pp. 371-417. |
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