VENANCIO BLANCO

Luis Sastre


 

 

Venancio Blanco (en la imagen superior, junto a un Crucificado) nació el año 1923 en Matilla de los Caños del Río, un pueblecito ganadero de Salamanca, y a partir de los ocho años se crió en la localidad vecina de Robliza de Cojos, siempre en el mejor campo charro, rodeado de toros bravos y cobijado de encinares.

A los 14 años de edad, Venancio Blanco ya se encuentra estudiando escultura en la Escuela de Artes y Oficios de Salamanca, donde pronto destaca y merece una beca que le permite encontrarse con Italia por vez primera. Tras los estudios en la Escuela de San Fernando, le conceden una bolsa de viaje para que vuelva a Italia. Cuando, en el año 1959, expone en el Ateneo de Madrid, le conceden el Premio de la Crítica y una beca en la Fundación Juan March, con la que marcha al encuentro de Italia por tercera vez.

Hasta el año 1964 no consigue viajar a Grecia, donde llega al descubrimiento de ese despojo de las esencias formales, de la depuración total que siempre había intuido, pero que no había encontrado. Se reafirmó entonces en su pretensión más profunda: "que las esculturas digan algo a quien las contemple".

 

 
     
     
Nazareno (Madrid)
 
Santa Teresa (Alba de Tormes)

 

Profesor de Modelado en la Escuela de Artes y Oficios de Madrid, Venancio Blanco es Académico de Bellas Artes desde el año 1975, y desde 1986 es miembro correspondiente de la Pontificia Insigne Academia Artística dei Virtuosi al Pantheon.

Blanco se ha volcado en dos grandes temas escultóricos: el religioso y la tauromaquia. En el primer campo hay que señalar que coinciden sus preocupaciones estéticas y espirituales con la renovación traída por el Concilio Vaticano II, pero sin descuidar la imaginería tradicional. Así se explican sus dos grandes bronces, el San Pedro de Alcántara y el Nazareno. En sus tauromaquias, al contrario que las esculturas tradicionales de tema taurino, cuyo modelo había sido Benlliure, ha prescindido de la minuciosidad del detalle y se ha centrado en la búsqueda de las formas con excepcional economía matérica, siguiendo un camino muy cercano a la abstracción.

Formó parte del grupo "Seis Escultores", que supuso en los años sesenta del siglo XX una importante aportación a la escultura madrileña y fue una avanzadilla decisiva en la renovación de la enseñanza en las Escuelas de Artes y Oficios. Durante aquellos años, Venancio Blanco se dedica también a la escultura de tema deportivo, cuya obra más significativa es el altorrelieve Ciclistas, realizado en el año 1964. Otro de sus temas frecuentes ha sido la música, tratando de fundir en bronce el espíritu de una obra musical. A este afán se deben sus homenajes a Haendel, Haydn, Mozart, Manuel de Falla y al salmantino Gerardo Gombau.

 

 
     
     
Juan Belmonte (Sevilla)
 
El Quijote (Valdepeñas)

 

Por otra parte están sus esculturas dedicadas al cante jondo, formas elementales que se identifican con el más puro desgarro de los grandes maestros del cante y del baile. Otra faceta muy representativa de su obra son sus toreros, al principio impersonales y abstractos, pero que se fueron concretando en determinados diestros, sobre todo en el caso del torero sevillano Juan Belmonte.

En el año 1981 es nombrado director de la Academia Española de Bellas Artes de Roma. Allí trabaja en dos obras decisivas: el Monumento al Vaquero Charro y su Cristo Yacente (imagen inferior) en madera tallada y policromada, logrando en ésta su más clara vuelta al clasicismo, una obra de tremenda angustia en la que sobrecoge la sobriedad e intemporalidad tan propias de todas las obras de Venancio Blanco.

Su larga trayectoria, repleta de exposiciones, premio y reconocimientos de diversa índole -en 2002, por ejemplo, se inauguró en el Palacete del Monte del Pila, de la localidad madrileña El Plantio, el Museo Religioso Venancio Blanco, formado por obras sacras del artista- refleja el arte de un escultor de lo óptimo que ha sabido encontrar y mantener la pureza de las formas, y a un escultor optimista que ha estado siempre aprendiendo y empezando.

En el año 2010 Venancio Blanco creó la Fundación que lleva su nombre, dirigida a promover la difusión de la escultura y el dibujo en la sociedad, sobre todo entre los jóvenes y los niños.

 

 

FUENTES: SASTRE, Luis. "Una Personal Fidelidad", en Antiqvaria, nº 111, 1992, pp. 86-87.

 

Varias de las fotografías son de www.flickr.com/photos/gonzalez-alba,
http://danostupalabra.blogspot.com, Enrique Carrascal y www.carmelitas-alba.es

 

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