LA BAJADA LUSTRAL DE LA VIRGEN DE LAS NIEVES (II)
LAS LOAS A LA SEÑORA
José Guillermo Rodríguez Escudero (26/06/2010)
“Ciudad Palmense, mirad que a su solio se retira
la que, en candores nevados, da a los corazones vida.
Monte, tus dichas celebra, pues ya buelve a su campiña
La Diana de vuestras cumbres, Nieve que gracias distila.
Llorad, llorad esta ausencia, que es la fuerza en tal despedida
Viertan raudales los ojos si queda el alma sentida
Y en su partida,
La Ciudad, triste, llore
Y el monte Ría...”
Ya en el teatro antiguo, la costumbre de loar a manera de prólogo, preámbulo o introito, fue una norma establecida que ha llegado a nuestros tiempos. Tenía lugar antes de dar comienzo a la representación de la propia obra y esta breve composición dramática servía como preludio. Como sinónimos de loar encontramos: ensalzar, glorificar, enaltecer, honrar, exaltar, elogiar, alabar, halagar, aclamar, alzar, etcétera. Está claro, pues, el objeto de la loa. Otra faceta era la de solemnizar a una persona ilustre, o un suceso notable; también servía de prefacio a los autos sacramentales. Fue el poeta Bartolomé de Torres Nabarro el que usó la loa en el siglo XVI.
Cuando el Obispo Bartolomé García Jiménez funda las Fiestas Lustrales en 1676, ya existían loas sacramentales inspiradas en los autos que escribieron literatos como Calderón de la Barca, Tirso de Molina o Lope de Vega. En este marco, el sacerdote Juan Bautista Poggio Monteverde (1632-1707) es el primer palmero de inspiradas y fecundas letras de las loas marianas en honor y gloria de la Virgen de las Nieves, Gran Señora de La Palma.
Conocido es que, durante el reinado del monarca ilustrado Carlos III, se prohíbe en el siglo XVIII la representación de los autos sacramentales y comedias en toda España. Desoyendo el mandato regio, en La Palma, sin embargo, los amados autos de temática mariana pasan a denominarse alegorías o carros alegóricos y triunfales. El historiador García Martín nos recuerda que “con esta sencilla trampa nominativa, la tradición continuó en nuestra Isla”.
Las loas en honor a la querida “Virgen Negra de La Palma” eran interpretadas, generalmente, por niños vestidos de ángeles, con largas túnicas o hábitos todos de un color blanco impecable “a imitación de la nieve”. Tras aquellas primeras representaciones, el papel de los ángeles fue confiado a voces femeninas. Así ha sido hasta nuestros días. A los dos personajes cantantes, Amor y Cuidado, personificados por dos sopranos solistas, se les unieron otros dos personajes llamados Afecto y Devoción, que únicamente declamaban.
Pérez Vidal comentaba que la “Bajada de la Señora” se convirtió en el acontecimiento más importante de la vida de La Palma, atrayendo hacia sí todo lo que en aquella época barroca se celebraba con ocasión de festejos y solemnidades, incrustándose lentamente en la efeméride quinquenal y llegando a ser tan tradicionales como ella. Estas notas históricas son imprescindibles para poder entender el sentido de muchos actos de las Fiestas Lustrales palmeras, a primera vista, extraños a nuestra idiosincrasia. Y, por encima de todo, barrocos y recargados en su simbolismo y lenguaje teatrales. Todo tiene una razón de ser: “De estos pomposos números que, desde el principio se hicieron obligados en el programa de la nueva fiesta, los más cultos fueron los de carácter teatral: la representación de carros y loas semejantes a los del Corpus. Los autos, con los mismos procedimientos alegóricos y las mismas formas recargadas y retorcidas, sólo cambiaban el tema: exaltaban a la Virgen, en lugar de referirse al misterio eucarístico. Las loas, por lo general también alegóricas, no podían faltar en ninguna festividad”.
El compositor de la actual Loa, Alejandro Henríquez Brito, también nació en la capital palmera el 26 de Febrero del año 1848. Vino al mundo en el seno de una familia de musicólogos. Henríquez escribió la partitura para el Carro de 1890; la música para cantar los versos dedicados a “San Sebastián” en su onomástica del 20 de Enero y las estrofas que se cantaban a “Santa Catalina de Alejandría”, también en aquella ermita homónima de la capital palmera, y «Amor Eterno», que se interpreta aún en la actualidad en los recorridos procesionales de Semana Santa. También realizó varias composiciones de carácter popular, que tomaban auge principalmente en las fiestas de Carnaval.
Henríquez no había olvidado la escuela de los grandes músicos italianos cuando escribió su preciada obra. Según los expertos, el artista pudo tener defectos de armonía y composición, pero superó tales debilidades con la profunda sensibilidad que exhalan sus sublimes melodías. Falleció el 28 de agosto de 1895.
Sería más tarde cuando otro destacado músico palmero, Elías Santos Rodríguez (1888-1966), autor de las partituras de tres “Carros Alegóricos y Triunfales”, orquestaría de nuevo la Loa en el año 1925; “lo hizo por estar concebida en forma elemental para pocos instrumentos”. También Manuel Henríquez nos explicaba que “la loa está instrumentada para una orquesta reducida: flauta, violines, viola, cello y piano o armonio. En este siglo, Elías Santos Rodríguez la completó con otros instrumentos de metal y madera. Una introducción orquestal da la entrada del coro mixto a tres voces, terminado el cual se cantan las dos arias por los ángeles extremos, seguidas del dúo, con intervención del ángel central y concluye con un concertante o apoteosis, con solistas y coros”. Continúa informándonos de que “la armonización es sencilla dado el modesto bagaje técnico del autor, pero la composición posee altísimo nivel de inspiración. La línea melódica, italianizante, es de elegante factura, dulce, perfecta en su simplicidad, y sin concesiones al virtuosismo local. Destacan la etérea bondad de las arias y la espiritualidad del concertante. Y diríase, sin duda que las sombras tutelares de Bellini y Donizetti se ciernen sobre ella”.
El escenario para la emotiva y esperada representación se levantaba originalmente en la Plaza de la Constitución, hoy Plaza de España, al pie de la monumental torre negra de la Parroquia Matriz de El Salvador: “El entarimado se ornamentó con cortinajes y ramas de falla, adorno muy en boga en tiempos pasados. Más tarde la escenificación se trasladó al sitio donde está ubicada la fuente de la mencionada plaza. Entonces se construyó un nuevo templete; se aprovecharon seis columnas que habían pertenecido al antiguo retablo de estilo barroco de la capilla mayor de El Salvador. Con las cuatro columnas mayores, con capiteles jónicos, formaron la parte inferior, colocando entre ambas tres paneles en los que el pintor madrileño Ubaldo Bordanova Moreno pintó tres ángeles; en la parte superior se utilizaron las otras dos columnas más pequeñas, con capiteles corintios, y sostenían un frontispicio que remataba la obra con un óvalo donde aparecía una pintura alusiva a la Bajada de La Virgen”.
Sin lugar a dudas, la llegada de la venerada imagen al atrio de la Parroquia Matriz de El Salvador es uno de los momentos más emotivos de las fiestas de la Bajada de la Virgen de Las Nieves. La fabulosa urna de oro y cristal asciende majestuosamente los once escalones de la elegante escalinata de la que va a ser su residencia accidental hasta el 5 de Agosto, onomástica de la Virgen y día de su Subida al Santuario. Conmovedor instante en el que los aplausos de la muchedumbre se unen al repique solemne de las campanas, a los tambores y cornetas, a las bandas de música, al estruendo de los cohetes y cañonazos del Castillo... a la “alegría melancólica del recuerdo y los ojos se nublan con el cristal borroso y trémulo de las lágrimas que afloran. Pasan, en desfile cinematográfico, por la imaginación, momentos, seres queridos, paisajes y muchas cosas que un día fueron, estuvieron aquí, en el día más grande, religiosamente hablando, de Santa Cruz de La Palma”.
A la brillante efeméride lustral de 2010, en su trescientos treinta cumpleaños y su 67 º edición, se suma la celebración del ciento treinta aniversario de “La Loa” que se canta actualmente, y que fue estrenada en Abril de 1880.
BIBLIOGRAFÍA
ABDÓ PÉREZ, Antonio; REY BRITO, Pilar; PÉREZ MORERA, Jesús. Descripción Verdadera de los Solemnes Cultos y Célebres Funciones que la Mui Noble y Leal Ciudad de Sta Cruz en la Ysla del Señor San Miguel de La Palma Consagró a María Santísima de Las Nieves en su Vaxada a Dicha Ciudad en el Quinquenio de Este Año de 1765, Escuela Municipal de Teatro, Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, 1989.
CABRERA, María de los Dolores. A Ntra. Sra. de Las Nieves, en sus Fiestas Lustrales, La Laguna, 1975.
FERNÁNDEZ GARCÍA, Alberto José. «La Loa Mariana», publicado en Ecos del Santuario, Julio-Agosto de 1980.
GARCÍA MARTÍN, Juan P. «Del auto sacramental a los carros», en Diario de Avisos, (3 de Julio de 2005).
HERNÁNDEZ PÉREZ, María Victoria. La Isla de La Palma. Las Fiestas y Tradiciones, 2001.
POGGIO MONTEVERDE, Juan Bautista. 1685-1985. Tercer Centenario de Dos Loas del Siglo XVII, 1985.
![]() |
![]() |
Escrito Relacionado en este | ![]() |
www.lahornacina.com