ANDRÉS CARRASCO

Jesús Abades (30/04/2023)


 

"Siempre intento adaptarme al lugar y a la estética de los sitios donde voy a compartir espacio"

 

 

Enhorabuena por la valoración del experto en el XVII Premio La Hornacina de cara al tríptico realizado para la capilla de la Merced del templo catedralicio de Solsona. ¿Cómo lo has recibido? ¿Te esperabas esa mención?

Muchas gracias, estoy contentísimo con esta valoración y me siento súper premiado en cualquier caso, aunque no conlleve galardón. La verdad es que no estoy muy pendiente de estas cosas, sé que pasan pero no era consciente de que iba a salir con este premio. Me enteré porque me felicitaron, luego vi la noticia en Instagram y la verdad es que solo puedo decir que he leído cosas muy bonitas, cosas que sentí como muy enormes.

Háblanos un poco de la que es quizás la obra de más envergadura en tu trayectoria hasta la fecha y de cómo surgió el encargo del tríptico para Solsona.

Fue el rector de la catedral quien contactó conmigo. El templo catedralicio de Solsona se divide en una parroquia, en la catedral y en el santuario de la patrona, la Virgen del Claustro. El crucero de la catedral, donde está el sagrario, tenía una pared muy vacía, y querían rellenarla con una pintura. Vieron obras mías, supongo que en Internet, y me encargaron una pintura de temática eucarística. Yo empecé entonces a investigar un poco sobre la zona e hicimos una obra sobre esa temática pero adaptada al lugar, sobre todo al milagro eucarístico que sucedió allí y a dos santos muy importantes en la diócesis. Así se fue forjando el proceso.

Eres un murciano de Lorca, pero tienes obras repartidas por toda España. De hecho, la valoración del experto Salvador Guijo respecto a tu obra no solo se quedó en la favorita para Solsona, sino también en las cuatro escenas que realizaste con destino al trono procesional de la Virgen del Carmen de Antequera.

El trabajo de Antequera lo hice tras el de Solsona, que fue un proyecto muy grande para mi carrera en todos los sentidos, de mucha envergadura y con mucha presión ante tanta responsabilidad. La verdad es que fueron dos trabajos que surgieron casi de la mano, ambos muy grandes en cuanto a tareas, pero a la vez muy diferentes entre sí. Yo intento siempre adaptarme al lugar y a la estética de los sitios donde voy a compartir espacio. Las obras del Carmen de Antequera, un conjunto de pinturas también muy estudiado, me han traído igualmente cosas muy buenas por su novedoso formato y el reconocimiento que tuvo por parte de la gente.

Por lo que hemos visto hasta ahora, muestras especial predilección por lo que se llaman "verdaderos retratos" y hay también muchas obras en pequeño formato pintadas "a la antigua".

Sí, aunque realmente no tomo todos los encargos que me vienen. Intento que vayan en consonancia con mi producción, con lo que yo tengo que decir y con lo que a mí me interesa. Ese tema en concreto me interesa mucho porque me parecen como simulacros hechos en presencia de Dios, mostrándote la imagen tal cual, como si te fueras a encontrar con ella. Ayudan mucho a esa relación con Dios, en la que tú puedes presentarte delante de él y hablar con él. Incluso pienso que Dios pudiera servirse de esos "verdaderos retratos" para poder hablar también con los demás. Es como ponerle cara a Dios, a la Virgen, a los santos, y creo que son muchísimo más interesantes que una pintura que sea solo para observarla y decir "qué bonita".

Aunque eres muy joven y todavía te queda mucha evolución por delante, ¿cómo explicarías a una persona que se acerque por primera vez a tu trabajo las líneas artísticas que, de momento, tienes definidas?

Tomo muchas referencias de cosas que son totalmente diferentes. Desde un gesto de una pintura gótica, renacentista o barroca, hasta detalles más cercanos que aportan significado a lo que yo quiero decir. Soy como un conglomerado de cosas que me gustan, que me parecen atractivas y que hablan de mis inquietudes de cara a la pintura, entre ellas Dios. Por eso me adapto a estilos que creo se ajustan a mis maneras de hablar de Dios. Incluso a veces sacrifico la excelencia formal para que tengan esa evocación a los tiempos en los que Dios estaba más presente en la sociedad y el lenguaje de la religión más asimilado por lo demás.

 

 
 

 

¿Has sentido tu vocación artística desde siempre? En tu caso, la verdad, no creo que se pueda hablar más alla de una vocación infantil.

Yo siempre digo que ya hacía pinturas rupestres en el vientre de mi madre. La verdad es que no sabría decirte cuándo hice mi primera pintura porque yo he pintado siempre. Me crié en el campo con muchos libros, lo que puede calificarse como una especie de evasión. Aparte, mi inquietud religiosa también me vino muy de niño. Y esa combinación de vida, por así decirlo, hizo que me convirtiera en pintor. Y todo fue en la niñez.

¿Y cómo encauzaste a nivel formativo esa vocación tan temprana?

Estudié Bellas Artes en Murcia y en Sevilla. Desde que entré en la carrera ya me fui centrando en esta temática más historicista. Me decidí a reproducir esas cosas que me emocionaban tanto. Conforme he ido avanzando e incluso investigando por mi cuenta, ya que en la universidad no te enseñan este tipo de pintura tan concreta, he ido como refinándome a base de mucho trabajo.

Junto a tu faceta de pintor creativo o pintor de caballete, como cada cual la quiera llamar, hay que añadir la de policromador o pintor de imaginería en obras tan importantes como la Virgen del Carmen de Huelva, también la favorita del experto en el XIV Premio La Hornacina. ¿Disfrutas también con este tipo de trabajos?

Sí, sobre todo cuando tienes un lienzo en tres dimensiones tan bonito. Es como darle vida a la escultura. Un proceso precioso aunque la verdad para mí un poco arduo. Solo lo hago cuando se trata de una obra muy interesante a la que yo pueda aportar algo con mi pintura.

¿Te han dejado libertad en esos casos dentro de las lógicas exigencias personales del escultor?

Es que normalmente los escultores con los que he coincidido suelen tener unas ideas muy parecidas a las mías. Por tanto, no ha hecho falta ese trámite, por así decirlo.

¿Has trabajado también la restauración?

No. Creo que tengo muchas cosas que contar y con la restauración estaría como perdiendo el tiempo. Es un trabajo precioso, pero en mi caso lo veo como algo muy innecesario. Estaría quitándome tiempo a la hora de contar cosas que realmente me interesan con mis pinturas.

 

 
 

 

Es habitual en los autores especializados en el arte sacro ser un creador multidisciplinar. No sé si, en tu caso, has pensado expandir tu talento más allá de la pintura.

He hecho algunas cosas de escultura, pero no las suelo publicar porque lo veo como una distracción y como algo más íntimo. Estudiando en la facultad también llevé a cabo varios proyectos de fotografía. Pero creo que la pintura se ajusta más a ese lenguaje en el que yo me sé manejar mejor. Ya que la he cultivado tanto, quiero aprovecharla al máximo. Artísticamente, por ahora, no me interesa explotar otras cosas. A lo mejor un día te digo que me he vuelto escultor, pero de momento no.

Entre esas cosas que tienes que contar para el futuro, ¿cuáles me puedes contar que estás proyectando?

Estoy haciendo un conjunto de pinturas de impronta gótica, dentro de un estilo que nunca he cultivado pero que está siendo muy divertido, y que irán en un trono de estilo neogótico para Cieza (Murcia), también de nueva factura. También estoy haciendo una pintura de la Virgen del Rosario, la patrona de Cádiz, que me la ha encargado un fraile de allí, de mayor formato respecto a una que hice anteriormente sobre la misma imagen. Estoy igualmente con una pintura grande de la Sagrada Familia. Y sigo con el libro de reglas del Sagrario de la Catedral de Sevilla, un trabajo que lo llevo un poco a la par de los demás, ya que son muchas vitelas, catorce si no recuerdo mal, de las que ya he realizado dos y estoy ahora con otras dos. Aparte hay muchos lienzos en blanco esperando a que termine lo anterior y algún que otro boceto.

Me da la impresión, dentro de esa pintura "a la antigua" por la que tienes preferencia, que también te interesa el arte contemporáneo. ¿Hay algún referente dentro de lo actual en tu obra?

Te diría que no influye directamente en mi obra, pero la vedad es que, todo lo que consumo, influye. A mí me gustaban mucho las fotografías que hacía Jeff Koons. También todo lo que sea el arte kitsch y la estética camp. Matisse me encanta, aunque no repercuta tanto en mi obra, pero me interesa mucho. Y por supuesto, uno podría estar consumiendo todo el rato arte religioso porque es demasiado elevado.

Muchísimas gracias, Andrés, y enhorabuena por la valoración del experto y por el conjunto de tu obra.

A ti. Me ha dado mucha alegría de que se hablara así de mi trabajo.

 

 
 
Oratorio
Con orfebrería de Manuel Valera y estructura y peana de madera de Andrés Kim Grudina
Foto: Juan García

 

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