PIEZA DEL MES. SANTA ELENA DE GIL DE SILOÉ EN LA CATEDRAL DE BURGOS
11/08/2021
Flavia Julia Helena también conocida como Santa Elena (250-330) fue la madre del emperador Constantino, por lo que tuvo una destacada presencia en la corte imperial. Durante el reinado de su hijo se convirtió al cristianismo, siendo el propio Constantino quien la impulsó a abrazar la nueva religión. Esta santa se halla muy vinculada a la Invención de la Santa Cruz, la Vera Cruz donde expiró Jesús, que según la tradición fue hallada por Santa Elena el 3 de mayo del año 326. De ahí que en su iconografía aparezca casi siempre con una cruz de gran tamaño, como la representó el escultor Gil de Siloé (año 1500) en esta bellísima talla de la Catedral de Burgos, elegida Pieza del Mes por la Diócesis de Burgos. La talla de Santa Elena de Siloé fue realizada para el retablo de Santa Ana, encargado al escultor por Mencía de Mendoza para su capilla funeraria familiar en la Catedral de Burgos. Dicho retablo, de la que también formaba parte la Pieza del Mes de julio (ver enlace), será concluido por su hijo Diego de Siloé con tres santas y el Varón de Dolores o Cristo muerto sostenido por ángeles. A la izquierda de Santa Ana, titular del retablo, en un compartimento de la misma estructura que los que albergan a esta santa y a Santa Isabel, aparece Santa Elena en armonía con las figuras de más edad de este segundo piso. Santa Elena no lleva toca pero va cubierta con un velo corto de estrecha franja rayada y otra más ancha de fondo piqueteado en oro con una inscripción en la que se puede leer: "Santa Elena". Sobre el velo se puede observar una corona de doble aro en hilo de oro en espiral. Santa Elena tiene una expresión serena, con finas cejas y ojos semientornados, nariz recta y boca bien delineada; su rostro, en óvalo redondeado, sobresale de su largo y elegante cuello adornado con un collar de cuentas verdes cuya sombra sobre la carne produce la sensación de estar realizado en relieve. Su rica saya de brocado con figuras geométricas circulares y cuadradas, en dorado, sobre fondo verde, presenta ancho escote curvo adornado con collares de eslabones de oro con piedra azul en forma de rombo en el centro que parece un zafiro. En contraste con esta pesada decoración cubre la parte superior del escote una camisa de muy fino tejido con decoración geométrica en dorado. Sobre los hombros el manto dorado, que en teoría es mano real, sin grandes diferencias con los que portan otras santas. Sus manos de largos y finos dedos sujetan con la derecha la cruz y con la izquierda, el libro abierto, símbolo de sabiduría y amplio conocimiento, apoyado en un rico cojín. Bajo la saya adelanta su pie derecho calzado con alcorques. Destacan también sus bellas facciones y su gran elegancia, pareciendo sumida en un mundo interior de belleza ideal al que el espectador no tiene acceso. El culto a esta santa es muy antiguo, asociado a la Invención de la Santa Cruz. Su símbolo es el más específico, y su iconografía una de las pocas que la imaginación medieval no alteró esencialmente por tratarse de un figura histórica bien documentada como madre del emperador Constantino. Los autores no han dudado en atribuir esta obra a Gil de Siloé, y no solo por su belleza, sino por el parecido que presenta con algunas de sus obras documentadas. En su conjunto recuerda mucho a la figura de Santa María Magdalena del retablo de la Cartuja de Miraflores (Burgos), o a la de Santa Catalina de Alejandría en el mismo retablo, aunque Santa Elena presenta un óvalo menos alargado; sin embargo sus manos, finas y estilizadas, y el plegar quebrado de sus paños arrugados que aparecen bajo su libro, es muy similar en las tres santas. |
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Foto: Rafael Gómez |
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FUENTES VILLASEÑOR SEBASTIÁN, Fernando. Iconografía marginal en Castilla, 1454-1492, Madrid, Ediciones del CSIC, 2009, p. 77. |
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