NUEVAS OBRAS DE BORDADO EN ORO

Mariano Sánchez Pantoja, Luis Manuel Real Guerrero y Gonzalo Franco Cia (13/10/2011)


 

 
     
     
 
     
     
 
     
     

Como les informábamos el pasado 24 de septiembre, la Virgen de la Amargura de Granada, Dolorosa relacionada con el círculo del escultor granadino José de Mora (principios del siglo XVIII), ha estrenado un espléndido manto bordado en hilo de oro sobre terciopelo burdeos. El diseño de la pieza, que ha corrido a cargo del joven granadino Álvaro Abril, Licenciado en Bellas Artes, se realiza por encargo de un particular durante los últimos días de 2008, finalizándose y ampliándose a tamaño natural durante los primeros meses de 2009.

Se trata de un manto, de los llamados "de vistas", por estar bordada solo su parte superior, que es la que se ve de frente al posicionarnos ante la imagen. La ornamentación del mismo está inspirada en diseños del siglo XIX, momento histórico en que los bordados se caracterizan por sus espectaculares volúmenes y el gran tamaño de las piezas, siendo éstas de tema exclusivamente vegetal. Por ello está compuesto por hojas, semillas y flores, destacando el arranque del dibujo, que brota del cardo central situado en la zona inferior y del que parte la vegetación en forma ascendente, combinando diferentes especies vegetales como cardos, acantos y plantas de hoja polilobuladas, cada una de ellas con sus respectivos tipos de flores en diferentes momentos de floración.

Podemos observar detalles como unos cuernos de la abundancia de los que brotan, en impresionante catarata, toda una muestra de flores: flor del pato, rosas, ramas de campanillas y los exuberantes cardos. En las dos esquinas, una rosa cierra y rubrica con brillantez y gran carga simbólica el manto, el cual se orla con cenefa que alterna óvalos con semilleros circulares, distribuidos de tres en tres, muy del gusto del siglo pasado. Un encaje de los llamados de concha, y realizado en oro fino, rodea la pieza.

El uso de cardos y acantos simboliza la mortificación, el sacrificio y la penitencia que ha de conllevar toda vida de entrega dentro del cristianismo, en recuerdo de los sufrimientos padecidos por la Virgen durante la Pasión. Las flores simbolizan las buenas obras a las que están obligados los cristianos que siguen las enseñanzas evangélicas. Los cuernos de la abundancia representan las gracias y favores que Cristo derrama sobre sus fieles. Respecto a las rosas de los extremos, genialmente realizadas con la técnica de hojilla de oro, una representa la Rosa Mística de las monjas de clausura (en el caso de esta Dolorosa, cuya sede canónica se encuentra en el Monasterio de la Madre de Dios del barrio granadino del Realejo, la Comunidad de Madres Comendadoras que lo regentan), y la otra a la Cofradía de la Virgen de la Amargura, como unión de hermanos que rezan a María.

El bordador de la pieza es Jesús Arco, también un joven granadino, autodidacta aunque aprendiz del oficio de la mano de César Gómez-Höhr. Este manto es su magnífica carta de presentación. Las técnicas que ha usado están inspiradas en las desarrolladas en el siglo XX por los grandes maestros sevillanos del bordado en oro, como Juan Manuel Rodríguez Ojeda o Esperanza Elena Caro.

Por último, comentar que se han utilizado los siguientes tipos de puntadas: cetillo, ladrillo, puntita, media onda, hojilla, cartulina, escamados de lentejuela, muestra armada, y la puntada asimétrica utilizada en el siglo XIX por las famosas bordadoras sevillanas Josefa y Ana Antúnez. El hilo de oro fino tiene la siguiente gama: liso, torzal, moteado, caracolín, hojilla, peñasquillo, perfilados en canutillo inglés y torzal, potenciándose los realces gracias al uso de sedas de color marrón y granate.

Además del manto, la Dolorosa de la Amargura ha estrenado una saya de tisú bordada en oro con aplicaciones de plata de ley, realizada a partir de antiguos bordados por César Gómez-Höhr y ofrendada por nueve familias de su cofradía. También la restauración y enriquecimiento de una antigua corona dieciochesca, cincelada en plata de ley, toda ella sobredorada y a la que se le ha añadido una ráfaga llevada a cabo por el orfebre Agustín Donoso. Esta última obra ha sido costeada por un grupo de siete hermanos de la mencionada corporación.

     
     
     
     
A César Gómez-Höhr, bordador gaditano afincado en Granada, corresponde la ejecución de este escapulario de mano para la Virgen del Carmen de Cádiz, talla realizada en 1638 por Jacinto Pimentel. Bordado en oro fino y sedas de colores sobre terciopelo marrón, sus piezas llevan elementos que recuerdan el CCL Aniversario del traslado de la imagen desde el Convento de Santo Domingo al Convento del Carmen: el anagrama del Ave María, acompañado de la letra R (María Reina), emblema que apreciamos en el retablo marmóreo de la Patrona de Cádiz, la Virgen del Rosario; la torre campanario del Convento de Santo Domingo; el óvalo con el Monte Carmelo y las tres estrellas, símbolo de la Orden Carmelita, y la espadaña barroco-indiana del templo que preside la Virgen del Carmen. Ha sido diseñada por el joven gaditano Luis Manuel Real Guerrero.
     
     
     
     
Terminamos con una saya para la Virgen de Guadalupe de Sevilla, Dolorosa labrada en el año 1968 por el escultor e imaginero Luis Álvarez Duarte. Ha sido donada por Ana Balsera Arcos y confeccionada por Antonio Jesús del Castillo a partir de un traje de luces del torero Rafael Rodríguez Pérez, apodado Rafael Torres en el mundo taurino. El mencionado traje de luces fue el utilizado por el diestro durante su última faena celebrada en la Real Maestranza de Caballería, pasando del coso sevillano a ser lucido por la Dolorosa hispalense.

 

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