EXPIRACIÓN
ALONSO DE MENA (IX)
31/03/2025
Interesante crucificado del siglo XVII, titular de la Hermandad y Cofradía del Santísimo Cristo de la Expiración y María Santísima de los Dolores, de La Rambla (Córdoba). Representa un Crucificado en el trance de la expiración, aunque carece del patetismo de otras tallas barrocas de la misma iconografía. Aunque ahora sea titular de una hermandad de penitencia, esta imagen no fue concebida para procesionar -procede originariamente de una capilla funeraria que existía en la iglesia del convento de los trinitarios-, de ahí que no poseyera anclaje en la espalda, como es habitual en los crucificados procesionales. El hecho de procesionar la imagen sin estar concebida para hacerlo causó graves daños en su estructura. La encarnación está tratada por igual en toda la escultura; sin embargo, la parte posterior del paño de pureza no está tan acabada como la frontal. El crucificado ha sufrido varias intervenciones a lo largo de su historia, entre ellas podemos destacar las siguientes: una anónima a finales del siglo XIX, otra anónima a principios del XX -cuando mutilaron la corona de espinas para colocarle unas potencias de gran tamaño-, en 1958 por los imagineros sevillanos Adolfo Castillo y José Pérez -quienes confeccionaron algunos dedos y una nueva corona de espinas a partir de los restos de la antigua- y en 1992 por María Rosa Cabello Ramírez, que entre otras tareas eliminó repintes, colocó un nuevo punto de anclaje del Cristo a la cruz a la altura del coxis y fijó nuevamente zonas que habían sido anteriormente mal encoladas o ensambladas. La última restauración corrió a cargo de Rosa Cabello y Enrique Ortega. Es una pieza destacada de la imaginería andaluza que algunos historiadores han atribuido a Juan Martínez Montañés, a su discípulo Juan de Mesa y a su círculo, a Gaspar Núñez Delgado y a Alonso de Mena. Sus dimensiones son 165 x 175 x 50,5 cm (191 x 375 x 65,5 cm con la cruz). La atribución al granadino Alonso de Mena (1587-1646) fue fundamentada por José Hernández Díaz. Dicho historiador, aunque no consideró que los rasgos anatómicos, sudario e interpretación del dolor de la imagen fueran ajenos a los de cristos de Juan de Mesa como el de la Agonía de Bergara o el de la Conversión del Buen Ladrón de Sevilla, no los juzgó hermanos como sí lo hizo Rafael Castejón, quien a su vez negó la tradicional atribución a Martínez Montañés. Hernández Díaz lo definió como una imagen corpulenta, algo mayor del natural -debido quizás a que se hallaba en sus andas procesionales- y de cierta dureza en su talla y expresividad. |
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FUENTES HERNÁNDEZ DÍAZ, José. "Aportaciones al estudio de la imaginería barroca andaluza", en Archivo Hispalense, n º 60, vol. 19, Ediciones de la Diputación de Sevilla, 1953, pp. 11-12. https://www.juntadeandalucia.es/organismos/culturaydeporte/areas/cultura/bienes-culturales.html |
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