MES DE JUNIO 2007 - CRISTO DE LA SANGRE DE TORRIJOS

Sergio Cabaco y Jesús Abades


 

 
 

 

La imagen, elaborada a base de pasta de caña de maíz, procede del estado mexicano de Michoacán, un territorio en el que, desde tiempos prehispánicos, los indios tarascos y sus continuadores elaboraban una técnica escultórica, hoy en día plenamente recuperada, que permite tanto una gran ligereza en las piezas con el fin de sacarlas cómodamente en los desfiles procesionales, como una notable resistencia a los insectos, ya que el material se halla mezclado con hierbas venenosas que evitan la aparición de plagas.

El Crucificado, representado muerto en la cruz y provisto de un faldellín de tejido natural, llegó a finales del siglo XVII al municipio toledano de Torrijos, donde sigue gozando de una extraordinaria devoción. Presenta los caracteres habituales de este tipo de esculturas americanas: considerable tamaño, semblante reposado, miembros alargados, cabello y barba finamente esculpidos, y modelado del estudio anatómico condicionado a las limitaciones del material, cuya fragilidad ha provocado ciertas deformaciones en algunas zonas.

Recientemente restaurado para rescatar todo su esplendor primitivo, el popular Cristo de Torrijos recibe culto en su iglesia, la cual fue antaño Capilla del Hospital de la Santísima Trinidad, construida a su vez en el siglo XVI sobre los restos de una antigua sinagoga. Una reciente restauración del inmueble ha dejado al descubierto unas interesantes pinturas murales en los laterales del altar mayor, tapadas en una anterior intervención, así como columnas, arcos de medio punto y vigas de madera de notable valor arquitectónico.

 

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