JESÚS CAUTIVO - MELILLA

Con información de Juan Cristóbal Jurado Vela y Jesús Abades


 

 

De entre los numerosos artistas, la mayoría afiliados al Neobarroco, que se dedicaron en Andalucía a restituir con sus obras el patrimonio destruido en la Guerra Civil, merecen destacarse el hispalense Antonio Castillo Lastrucci y José Navas-Parejo Pérez, éste último nacido en Álora (Málaga) pero afincado en Granada.

La procedencia de cada uno determinó su estilo y ámbito geográfico: Castillo Lastrucci, figura fundamental en Andalucía Occidental, fue el continuador de los clásicos sevillanos, mientras que Navas-Parejo siguió la estética granadina en Andalucía Oriental; no obstante, ambos artistas, activos mayormente durante el segundo tercio del siglo XX, no se ciñeron a una única influencia ni a un único territorio, y contaron con obradores de los que salieron, gracias también al inestimable trabajo de un nutrido grupo de auxiliares, una ingente cantidad de piezas para casi todos los rincones de España, e incluso para varias ciudades del extranjero.

José Navas-Parejo Pérez (1883-1953) se trasladó a Granada junto con su familia cuando contaba con apenas siete años de edad. Fue alumno aventajado de la Escuela de Bellas Artes y Artes Industriales de la ciudad de la Alhambra, teniendo como profesores a Francisco Morales González y Francisco Mariño Peñalver, en escultura, y a Manuel Gómez-Moreno González, en pintura. Destacó en modelado y vaciado, y con 22 años de edad fue nombrado profesor meritorio de los talleres de escultura de dicho centro docente. Como hemos señalado, llegó a tener uno de los más prolíficos talleres andaluces, dedicado no solo a la escultura y a la talla en madera, como el de Castillo Lastrucci en Sevilla, sino también a la orfebrería. Se sabe que, en el año 1919, tenía en el taller a más de cien trabajadores.

Al igual que sucede con el malagueño Jesús de la Misericordia -Cristo caído con la cruz a cuestas popularmente conocido como El Chiquito, probablemente su obra procesional más popular junto a la copia de Nuestra Señora de la Cabeza, patrona de Andújar (Jaén)-, los rasgos faciales del Jesús Cautivo de Medinaceli que labró en 1948 para la ciudad de Melilla quedan circunscritos dentro de la estética granadina de los hermanos Mora y de José Risueño, continuando así Navas-Parejo la línea estilística de piezas maestras como el Cristo del Silencio o Jesús del Rescate, ambas labradas en el taller de los Mora para Granada.

Se trata, por tanto, de una obra de gran dramatismo, mirada dulce y barba partida, inspirada en el icono madrileño que llegó a la ciudad de Ceuta -cuyo Cristo de Medinaceli analizamos en la anterior entrega- el 28 de enero de 1682, tras ser rescatada por los trinitarios de la población de La Mamora (actual ciudad marroquí de Mehdía) bajo los auspicios de la Casa de Medinaceli y posteriormente embalada para recibir culto en Madrid.

Las características de la hechura melillense, que usa, al igual que el original, cabellera de pelo natural, corona de espinas superpuesta y potencias a modo de exorno, nos llevan a considerarla una pieza de taller, supervisada por José Navas-Parejo Pérez pero ejecutada por uno de sus colaboradores, quizás por José Navas-Parejo Jiménez, hijo del anterior que tanta importancia tuvo en la parte escultórica del obrador, vistas las semejanzas que guarda con otras obras identificadas de su mano, de formas más esquemáticas y acabados más simplificados que los paternos.

 

Fotografía de http://sites.google.com/site/cofradiajesuscautivo

 

FUENTES

JURADO VELA, Juan Cristóbal. "Breves Apuntes sobre las Distintas Imágenes de Jesús de la Misericordia", publicado en Cáliz de Paz, nº 3, Málaga, 2007, pp. 70-71.

 

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